El Dalai Lama, líder espiritual budista y del pueblo tibetano, reafirmó hoy su disponibilidad a alcanzar una solución sobre la situación del Tíbet en un diálogo con las autoridades chinas, si bien reconoció que desde enero de 2010 Pekín rechaza reiniciar las conversaciones al respecto.

En una rueda de prensa en Viena, el decimocuarto Dalai Lama, Tenzin Gyatso, se mostró optimista sobre el futuro del Tíbet porque "la fuerza del fusil" -dijo- tiene éxito solo a corto plazo, pero la "fuerza de la verdad" triunfa a largo plazo.

El Tíbet aspira a una "auténtica autonomía dentro de la Constitución de China", sin violación de la soberanía o la integridad territorial del gigante asiático, y para alcanzar ese objetivo también el primer ministro del Gobierno tibetano en el exilio, Lobsang Sangay, destacó su voluntad de una solución negociada.

"La ocupación del Tíbet es inaceptable, el Gobierno chino no da ningún espacio a la mínima protesta", dijo Sangay al recordar que desde los levantamientos de protesta de tibetanos en 2008, reprimidos violentamente por las autoridades chinas, ha habido "35 tibetanos y tibetanas que se quemaron a lo bonzo", de los cuales 27 han fallecido.

Estas personas que han recurrido a autolesionarse hasta la muerte ponen de manifiesto "cuán insoportable es la situación en el Tíbet", añadió el primer ministro, quien aseguró que "desde enero de 2010 las autoridades chinas no han aceptado a ninguno de los enviados del Dalai Lama".

El Dalai Lama, premio Nobel de la Paz de 1989, se mostró convencido de que la defensa del pacifismo y de la cultura budista va a tener éxito, ya que "incluso en China son cada vez más los jóvenes que se interesan por nosotros y por el budismo tibetano".

Respecto al supuesto apoyo de los servicios de inteligencia estadounidenses a la resistencia tibetana, el Dalai Lama reconoció que hubo contactos después de 1959, cuando la resistencia se había organizado por sí misma, pero aseguró que desde que Washington y Pekín normalizaron sus relaciones diplomáticas a comienzos de los años 70, no ha habido ningún tipo de apoyo.

Por otro lado, instó a los periodistas a cumplir su función para combatir la corrupción y otros "errores", sobre todo "la hipocresía, que parece haberse convertido en una tendencia de moda".

En su opinión, detrás de las "muchas crisis actuales" hay una falta de educación respecto a los valores interiores que impiden que una persona caiga en la corrupción o en la hipocresía.