Un total de 18,5 millones de brasileños residen en viviendas precarias frente a las que las aguas negras corren a cielo abierto y carecen de servicios básicos adecuados, como recolección de basura, según un informe oficial divulgado hoy.

La falta de tuberías para canalizar aguas negras es una de las carencias comunes incluso en muchos barrios de las clases media y media baja, señala un estudio sobre infraestructura urbana realizado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

Para la realización del informe, el IBGE se apoyó en los datos del censo de 2010, pero solamente tomó en cuenta la situación en las áreas urbanas "con ordenamiento regular", con lo cual se excluyó a las miles de favelas que hay en el país, aclaró la institución, que admitió que la realidad en esas barriadas "es mucho peor".

Las deficiencias de servicios alcanzan niveles alarmantes en algunas ciudades como Belén, capital del estado amazónico de Pará, donde la mitad de los domicilios no cuenta con redes de recolección de aguas negras.

Otro de los problemas identificados en el informe es la escasa pavimentación de las calles.

Según el IBGE, un 20 por ciento de los domicilios se encuentra en calles de tierra o de piedras y carecen por completo de asfalto.

El único de los servicios que el informe consideró adecuado fue el de iluminación pública, que existe en el 96,3 por ciento de los barrios estudiados.

En el apartado de carencias, el IBGE también situó la falta de áreas verdes y precisó que, pese a ser Brasil un país tropical con una exhuberante naturaleza, un tercio de los domicilios analizados no tiene ni siquiera un árbol en su entorno.

Uno de los casos más curiosos en ese sentido es el de la ciudad de Manaos, capital del estado Amazonas y situada en medio de selvas, en la que solamente "el 25,1 por ciento de los domicilios tiene un árbol plantado" en sus alrededores, indicó el IBGE.