Los vinos de Castilla-La Mancha desembarcaron hoy en Nueva York, como parte de una iniciativa para acercar estos caldos al público estadounidense y poner de relieve su calidad y la gran capacidad de esta región española, de la que sale el 8 % de la producción mundial.

"La imagen que queremos trasladar es la de la gran potencia del sector vitivinícola castellano-manchego, que produce 200 millones de hectolitros al año, es decir, un 8 % de la producción mundial de vino", explicó hoy a Efe el director del Instituto de Promoción Exterior de Castilla La-Mancha, Ángel Prieto.

Este mensaje se lanzó en una serie de eventos, dirigidos a distribuidores e importadores, que se celebraron esta semana en diferentes localidades estadounidenses, como Atlanta y Chicago, y que culminaron en Nueva York, antes de trasladarse el 9 de julio a San Diego, San Francisco y Seattle.

Prieto atribuyó esta capacidad "para surtir cualquier mercado" a las mejoras tecnológicas que se han incorporado en los últimos años para optimizar los cultivos y los procesos de elaboración en las 600 bodegas que hay en Castilla-La Mancha, que tratan hasta 46 variedades distintas de uva.

"Cada bodega tiene sus particularidades, sus añadas... y eso hace que tengamos que optar por una estrategia para darnos a conocer en el exterior centrada en resaltar la gran variedad de la región, el amplio abanico que ofrece y su enorme capacidad de suministro", puntualizó Prieto.

En EE.UU. se presentaron un total de 25 bodegas, cada una con 7 u 8 vinos, de los que se ofreció una cata a los interesados en comprar los caldos, algo que, según Prieto, no es fácil de promover en este país.

"Los vinos franceses o italianos han estado presentes durante más tiempo en este mercado, que es muy complejo, porque los diversos estados tienen, desde la época de la Ley Seca, una estructura diferenciada, con requerimientos distintos que casi los convierten en países diferentes", describió Prieto.

Sin embargo, apuntó que cada vez el consumidor estadounidense es más "maduro" y que está ansioso por "dar el salto para probar cosas distintas, un deseo que Castilla-La Mancha está dispuesta a satisfacer".