Un abogado del presidente sudafricano rompió a llorar el jueves mientras trataba de convencer a tres jueces de que es ilegal exhibir un retrato que muestre los genitales del mandatario de la nación.

Los tres magistrados dispusieron un receso después de esa explosión emotiva.

El presidente Jacob Zuma solicitó al alto tribunal que determine que la exhibición de una pintura de tales características — ahora desfigurada — viola su derecho constitucional a la dignidad. La galería que la exhibió y el pintor responden que está en juego la libertad de expresión, también protegida por la constitución.

Dos hombres entraron el martes en la Galería Goodman, cubrieron el cuadro con pintura y dijeron más tarde que actuaban para defender al presidente. La galería retiró el cuadro y cerró por tiempo indefinido.

De todos modos el caso ha concitado la atención pública porque plantea importantes cuestiones constitucionales en una nueva democracia.

La audiencia del jueves fue difundida en vivo por la televisión nacional. Estaban presentes líderes del Congreso Nacional Africano (CNA), en el gobierno, como también varios hijos de Zuma, de 70 años, que se han unido a su padre en su planteamiento legal. Frente al tribunal, cientos de partidarios del presidente bailaban y cantaban.

Al comienzo de la sesión, los jueces interrogaron al abogado de Zuma, Gcina Malindi, sobre derecho, raza, arte y los límites de su capacidad para controlar la publicación en internet.

Malindi argumentó que el tribunal debía tomar en cuenta no solamente las opiniones de una "superclase" de expertos de arte, sino cómo la pintura iba a ser vista probablemente por la mayoría negra del país, a la que se le privó de educación durante el régimen de separación racial. Malindi, que es negro, dijo que muchos negros seguían viviendo en la pobreza después del fin de aquel régimen en 1994. Luego sollozó y sus colegas corrieron a rodearlo y abrazarlo.

La pintura de Brett Murray se exhibió en Goodman, una de las principales galerías de arte, a principios de mes y llamó la atención del CNA una semana después, cuando la prensa local informó que había sido vendido a un comprador anónimo.

"El retrato me ridiculizó y me causó humillación e indignidad", afirmó Zuma en su presentación ante la justicia.