Presuntos sicarios de un cartel del narcotráfico mexicano lanzaron el jueves un ataque con armas pesadas y un coche bomba contra un dormitorio policial a apenas seis kilómetros de la frontera con Estados Unidos.

Dos oficiales, que hablaron bajo la condición de anonimato por no estar autorizados a dar información, dijeron que varios agentes resultaron heridos en el ataque del jueves por la madrugada en Nuevo Laredo, estado de Tamaulipas. Los sicarios abrieron fuego y luego detonaron un coche bomba frente al dormitorio, dijeron las fuentes, sin entrar en detalles.

Según los funcionarios, los atacantes del Hotel Santa Cecilia eran miembros de los Zetas, una de las dos organizaciones criminales más poderosas del país.

Los Zetas, fundados por desertores de las fuerzas especiales, han realizado ataques complejos, pero el del jueves parecía uno de los más planificados.

Horas antes, autoridades federales mexicanas informaron que fue localizado un taller para confeccionar clandestinamente uniformes y chalecos antibalas falsos de infantes de Marina.

La Secretaría de Marina informó el jueves en un comunicado que el taller se encontraba en la ciudad fronteriza norteña de Piedras Negras, en el estado de Coahuila, donde entre otras cosas se decomisaron 225 chalecos, 151 pantalones de camuflaje, cinco máquinas de coser y más de 90 rollos de telas.

La Marina señaló que llegó al lugar gracias a una denuncia ciudadana.

Añadió que los uniformes de la Marina difieren tanto en textura y colores como en diseño de los encontrados en el taller, pero que el hallazgo "muestra el interés de los grupos delincuenciales de desprestigiar al personal operativo de esta institución".

En ocasiones, las autoridades han detenido a presuntos miembros de carteles de las drogas que vestían falsos uniformes tanto militares como policiales.

Las autoridades federales han reportado que el estado norteño de Coahuila ha enfrentado una disputa entre los carteles rivales de Los Zetas y el de Sinaloa.