El Ejército de Uruguay festejó hoy con un desfile en la ciudad de Durazno su 201 aniversario, tras el que el comandante en jefe de la institución, el general Pedro Aguerre, hizo un pedido para "evitar enfrentamientos entre los orientales" y ponerle fin a la "hostilidad" que causa el pasado reciente del país.

Tras el desfile militar, que incluyó unos 1.500 soldados, vehículos blindados y caballería y que contó con la presencia del vicepresidente Danilo Astori y del ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, Aguerre se dirigió a las tropas para explicar su visión del papel del Ejército en el Uruguay de hoy día.

En este sentido, indicó que su intención como jefe de la fuerza es "obrar inteligentemente" para dirigir el Ejército de tal forma que se evite caer "nuevamente en enfrentamientos entre orientales" y dejar de trazar "líneas en la historia, líneas que solo nos separan".

Así, Aguerre se refirió a la reconciliación entre los militares y las agrupaciones defensoras de los derechos humanos que exigen justicia y el fin de la impunidad por los crímenes cometidos por uniformados durante la dictadura militar (1973-1985).

"Cuando las muertes y agresiones se producen en conflictos entre connacionales las heridas no terminan de sanar, el diario convivir mantiene las brasas ardiendo en un ir y venir interminable", reconoció el militar.

En ese sentido, Aguerre destacó que como comandante quiere intervenir para trazar la línea "del fin del conflicto y fundamentalmente la del cese de la hostilidad".

"Es posible cicatrizar. No es posible olvidar, pero si es posible convivir. La función que tenemos los mandos es lograr convivir en un país que merece la pena ser vivido plenamente. Nunca hablé de olvido. La síntesis entre lo que nos equivocamos y como lo arreglamos es lo que nos hace caminar hacia el futuro", dijo el general a la prensa tras el discurso.

El pasado día 18 de mayo, Aguerre también se refirió a la tarea de "tender puentes" entre los militares y el resto de la sociedad por lo sucedido durante la dictadura, tras encabezar un controvertido acto de homenaje a cuatro soldados asesinados en 1972 por la guerrilla Tupamara, a la que perteneció el actual presidente del país, José Mujica, y varios miembros del Gobierno.

Aguerre asumió como jefe del Ejército a finales del pasado año y dio la orden de "terminar con el pacto de silencio" en la interna militar para obtener información que lleve a la localización de los restos de los detenidos desaparecidos por la dictadura.