El informe sobre derechos humanos del Departamento de Estado en 2011 destaca hoy la distinta marcha de los países de la "primavera árabe", con la violencia indiscriminada contra civiles en Siria o la positiva apertura de Túnez.

Uno de los mayores puntos negros del informe anual de Prácticas en Derechos Humanos es Siria, donde el Gobierno del presidente Bachar al Asad ha reprimido desde marzo del pasado año manifestaciones pacíficas y ha pasado al asedio, la "brutalidad" y la violencia indiscriminada en ciudades como Homs.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo hoy que en Siria "no se da tan sólo un asalto a la libertad de expresión o libertad de asociación, sino un asalto a la vida misma de cada ciudadano".

"El Gobierno de Al Asad ha usado violencia indiscriminada y mortal para acallar a las protestas pacíficas en todo el país y ha pasado a lanzar asaltos militares en muchas de sus ciudades", indica el informe.

Las fuerzas gubernamentales han usado técnicas de asedio y han cortado el suministro eléctrico y de agua, al tiempo que han bombardeado durante días sobre objetivos civiles, como en el caso de la ciudad de Homs.

El informe que no tiene en cuenta la marcha del reciente plan de paz de el enviado de la ONU Kofi Annan, que la oposición asegura que no se está cumpliendo, detalla los abusos que han tenido lugar durante 2011, con arrestos ilegales, torturas, violaciones y asesinatos extrajudiciales.

En el año de la llamada primavera de las revoluciones en países árabes, el informe destaca la positiva evolución de Túnez, el primer país en iniciar unas protestas que expulsaron del poder al dictador Ben Alí.

Según el informe, "en general, la revolución de enero favoreció una extraordinaria apertura para la protección de los derechos humanos", mientras que recuerda que las elecciones del pasado octubre fueron las primeras en la historia del país "abiertas, participativas y verdaderamente democráticas".

En la vecina Libia, el informe indica que tras la muerte del dictador Muamar al Gadafi y el fin de su cuatro décadas en el poder el gobierno interino, por la debilidad de sus instituciones, no ha conseguido imponer el imperio de la ley y "la violencia, la disfunción organizativa y la corrupción desembocan en abusos".

Clinton destacó que hoy es un día clave para Egipto, que en esta jornada va a las urnas para elegir el sustituto del Hosni Mubarak, expulsado del poder en 2011 tras las multitudinarias protestas de la Plaza Tahrir.

Pese a ello, el informe señala que los abusos de los derechos humanos han sido "rampantes" tras la caída de Mubarak, especialmente por los choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad, violencia contra cristianos coptos, mujeres o periodistas.

El año de las revoluciones árabes está lleno de claroscuros en el informe del Departamento de Estado, como en el caso de Baréin, donde las protestas por un reformas políticas y derechos para la mayoría chiíta no han sido respondidas, sino con mayor represión, tortura, detenciones arbitraria y estado de emergencia, pese a los compromisos de la monarquía suní gobernante.