Si los partidarios de la moneda única europea equipararon crisis a oportunidad, el ex primer ministro laboralista británico, Tony Blair, confirmó que estaba feliz por el rechazo de su país a entrar en el euro, al tiempo que se mostró partidario de ajustar la economía a la política.

Romano Prodi, ex primer ministro de Italia, quien intervino en uno de los paneles y formó parte de la mesa de debate que cerró el Foro Económico de Astaná, celebrado desde el día 22, insistió en que el tiempo se acaba para Grecia y que hay que adoptar cuanto antes políticas de estímulos fiscales.

"Aunque pueda molestar, debo decir que la situación de endeudamiento de California es más grave que la de Grecia", dijo.

En la misma sesión, Robert Mundell, premio Nobel de Economía de 1999 por sus aportaciones a la teoría de los juegos en la superación y racionalización de los conflictos y profesor de la Universidad de Jerusalén, fue también muy claro al señalar que en la Unión Europea política y economía no han ido de la mano.

"La política la deciden los que votan", aseguró.

En su opinión, "si Grecia no adopta medidas fiscales no debería ser rescatada y así los que votan conocerán las consecuencias", indicó.

Sentados en una mesa circular del salón principal del Palacio de la Independecia, los líderes invitados al Foro expresaron también su parecer sobre la disyuntiva entre austeridad o política de estímulos y la mayoría, incluido Tony Blair, se mostraron partidarios de que las reforma y el control fiscal han de ir acompañados de estímulos al crecimiento.