Fingir lesiones en la cancha podría poner en riesgo el tratamiento de jugadores que sufran un ataque cardíaco y otras condiciones que pongan en peligro su vida, dijo el árbitro de la final de la Copa del Mundo Howard Webb en el marco de la conferencia médica de la FIFA.

La rápida reacción de Webb cuando Fabrice Muamba colapsó en la cancha en marzo ayudó a que el mediocampista del Bolton recibiera el tratamiento que salvó su vida.

La respuesta de los árbitros podría verse afectada si los jugadores fingen lesiones demasiado a menudo, señaló Webb el jueves.

Jugadores que no están lesionados gravemente en ocasiones buscan una ventaja estratégica quedándose sobre el césped más tiempo del necesario para bajar el ritmo del juego.

"Yo pediría a todos en el fútbol que piense sobre estas situaciones y pidan a los jugadores que no abusen", dijo el árbitro inglés.

Piermario Morosini, mediocampista del Livorno, falleció después de sufrir un ataque cardiaco durante un juego de la Serie B italiana en abril.

La recuperación de Muamba después de que su corazón dejó de latir por si solo durante 78 minutos es "un milagro increíble", comentó Webb.

La FIFA invitó a Webb a hablar durante la reunión de dos días de profesionales médicos, quienes han recibido de parte del organismo internacional un estudio extenso de casos cardiacos que involucra a futbolistas.

La FIFA tiene el análisis detallado de 84 jugadores que murieron después de un ataque cardiaco, y de 23 casos de jugadores quienes, al igual que Muamba, sobrevivieron. Cinco muertes súbitas siguen sin ser aclaradas.

El presidente de la FIFA Joseph Blatter dijo que se necesita hacer mucho más para proteger la salud de los jugadores.

"Nosotros tenemos que enviar prácticamente cada semana una carta de condolencias a una de las asociaciones nacionales debido a que alguien murió", dijo Blatter a los delegados.

Una investigación en 123 países reveló que el promedio de edad en casos que han dado como resultado la muerte era de 24,9 años. El jugador más joven afectado tenía 13 años, según el director médico de FIFA, Jiri Dvorak.

Dvorak dijo a los delegados que únicamente la mitad de los países encuestados exigían a sus clubes de primera división realizar electrocardiogramas a sus jugadores. El examen cardiaco es obligatorio para todo jugador que participe en torneos de la FIFA.