La falta de juego y calidad futbolística fueron las notas dominantes del partido amistoso que disputaron en Houston las selecciones de El Salvador y Nueva Zelanda y que concluyó con empate a 2-2.

Partido gris y caras de decepción en los, aproximadamente, 18.000 espectadores que acudieron al nueva estadio BBVA Compass de Houston en una noche de benévola temperatura pero, lamentablemente, de un fútbol poco vistoso y de escasa calidad.

El empate reflejó una igualdad en el marcador producto también de la misma mediocridad en el juego por parte de ambas selecciones.

En la primera parte, el equipo neozelandés basó su juego en una ordenada defensa, fundada en su poderío físico.

Los salvadoreños, que intentaron controlar el balón y ejecutar un juego más enlazado, no lograron ajustar bien sus líneas ni imponer un ritmo suficientemente rápido al partido.

El 1-0 para El Salvador llegó en el minuto 12, tras un largo y bien medido pase que, desde la defensa, Alfredo Pacheco envió a Rafael Burgos.

Este superó a su marcador por velocidad y, desde la frontal del área, elevó el balón por encima del portero neozelandés Mark Paston en una difícil, pero muy bien ejecutada volea.

El empate llegaría al minuto 27, un exceso de confianza de la defensa salvadoreña facilita la entrada al área del defensa Ian Hoog, el jugador más completo del equipo neozelandés, que logra un tiro cruzado desde la izquierda y consigue el 1-1.

Tras el descanso, el equipo de El Salvador, que controló un poco más la posesión de balón, aunque sin efectividad ni precisión, trató de imprimir más ritmo a su juego, pero sin continuidad, con escasa profundidad y nula utilización de las bandas. Los intentos de penetración por el centro eran cortados continuamente por la asentada defensa neozelandesa.

La escasa fluidez en ataque mostrada por equipo salvadoreño tuvo como protagonista, de nuevo, a Rafael Burgos quien, tras recibir la pelota dentro del área y quebrar en corto a su marcador, logró un tiro a media altura que, después de rebotar en el defensa Michell Boxall, se alejó del alcance del portero para conseguir el 2-1 a favor de los centroamericanos cuando se cumplía el minuto 55.

Tan solo ocho minutos después llegó el empate definitivo en la única penetración clara en jugada individual del equipo neozelandés.

El exterior izquierdo, Shane Smeltz, penetra por el centro en la frontal del área grande y envía un fuerte disparo que el portero salvadoreño logra rechazar, pero el balón le llega al delantero Kosta Barbarouses que no se lo piensa y, al primer toque y dentro del área pequeña, envía el balón a la red.

El Salvador, equipo que dirige el uruguayo Rubén Israel, se prepara para la tercera fase de la eliminatoria de la Concacaf que se inicia el 8 de junio y finaliza el 16 de octubre.

El equipo cuscatleco jugará en el Grupo B junto con México, Costa Rica y Guyana e iniciará la competición de visitante ante el combinado nacional tico y cuatro días después recibirá a la selección "Tricolor", que es la gran favorita.

El próximo partido amistoso de El Salvador se jugará el sábado en el Cotton Bowl, de Dallas, contra la selección de Moldavia y concluirá su gira por Estados Unidos el sábado, 2 de junio, al enfrentarse, en Washington, al combinado nacional de Honduras.

El Salvador jugó su quinto partido en territorio tejano con tres empates, un triunfo y una derrota en su haber.

Ficha técnica:

2 - El Salvador: Benji Villalobos; Moisés García, Milton Molina, Alfredo Pacheco, Edler Figueroa; Dennis Alas, Víctor Turcios, William Romero, Jaime Morales; Nelson Bonilla y Rafael Edgardo.

2 - Nueva Zelanda: Mark Paston; Michel Boxall, Ian Hoog, Ben Sigmund, Tommy Smith; Ivan Vicelich, Leo Bertos, Michael McGlinchey, Marco Rojas; Kosta Barbarouses y Shane Smeltz.

Goles: 1-0, mi.12: Rafael Burgos. 1-1, mi.27: Ian Hogg. 2-1, mi.55: Michell Boxall (en propia meta). 2-2: mi.63: Kostas Barbarouses.

Arbitro: Terry Vaughn (Estados Unidos): Mostro tarjeta amarilla a Ben Sigmund (mi.64).

Incidencias: Partido amistoso disputado en el nuevo estadio del Dynamo de Houston, el BBVA Compass Stadium, que registró una entrada de 18.000 espectadores a los que les tocó pagar entre 35 y 50 dólares por boleto.