El permiso humanitario solicitado por el estadounidense Alan Gross, que cumple condena en Cuba por planes subversivos, para visitar a su madre enferma en EE.UU. compete al Gobierno de Cuba, afirmó hoy el presidente del Tribunal Supremo Popular (TSP), Rubén Remigio Ferro.

"La solicitud no la tenemos en el Tribunal, no la estamos valorando en el Tribunal, es una solicitud que se ha hecho a nivel de Estado y de Gobierno y corresponde a esas autoridades pronunciarse al respecto", dijo Ferro a los periodistas en La Habana.

Ferro, quien inauguró hoy el VI Encuentro Internacional "Justicia y Derecho", precisó que la solicitud humanitaria de Gross "no es un tema judicial en sí".

"El tema de los permisos de salida de alguien que está extinguiendo sanción, como es el caso del señor Gross, es un tema que se maneja a nivel gubernamental", añadió.

Alan Gross, encarcelado en Cuba desde diciembre de 2009, envió en marzo pasado una carta al presidente cubano, Raúl Castro, para pedir un permiso para viajar dos semanas a Estados Unidos por razones humanitarias, según informó entonces su abogado, Peter Kahn.

Según una copia de la carta divulgada en Washington, Gross pidió a Castro visitar a su madre Evelyn, que padece un cáncer en ambos pulmones en fase terminal, así como a su hija, Shira, de 26 años, quien fue operada de un cáncer de mama.

En una entrevista con la CNN este mes, Gross aseveró que no había recibido ninguna respuesta por parte del Gobierno cubano y tachó de "disparate" la supuesta oferta que le hizo La Habana de que sea su madre quien lo visite.

La solicitud de Gross es similar a la que, también por razones humanitarias, presentó al Gobierno de EE.UU. René González, uno de "los cinco" cubanos acusados en ese país por espionaje y actualmente en libertad condicional, quien logró el permiso y pasó dos semanas en la isla en marzo y abril para visitar a un hermano enfermo.

Gross fue condenado en marzo de 2011 en La Habana a 15 años de cárcel, acusado de participar en planes subversivos contra el Estado cubano por distribuir tecnología de comunicaciones entre la comunidad judía de la isla.

En el momento de su detención, Gross trabajaba para "Development Alternatives" (DAI), una empresa subcontratista de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID).