El presidente ruso, Vladímir Putin, pidió a los diputados de su partido, Rusia Unida (RU), una postura "equilibrada" a la hora de enmendar la ley que castiga con multas a los manifestantes que incumplan las normas de celebración de actos públicos.

"Os pido, como supongo que haréis, continuar el diálogo con todos los implicados en este proceso. Confío en que la decisión sea equilibrada", dijo Putin en una reunión con los dirigentes de RU y el presidente del Consejo de Derechos Humanos adjunto a la presidencia rusa, Mijail Fedótov.

Con el único apoyo del partido del Kremlin, la Duma aprobó ayer en primera lectura las multas de hasta 1,5 millones de rublos (50.000 dólares) para los organizadores y de hasta un millón (33.000 dólares) para los participantes que incumplan las normas de los mítines.

Los montos se verán seguramente reducidas durante la segunda lectura parlamentaria de la reforma, según afirmaron con anterioridad varios diputados de RU.

"Cualquier enmienda, cualquier innovación debe fortalecer el carácter democrático de nuestro Estado y sociedad", dijo Putin para añadir que, sin embargo, "deben defender a la gente de manifestaciones radicales extremas".

Fedótov advirtió de que solicitará el veto presidencial si estima que la reforma que apruebe finalmente el Parlamento no es democrática.

Putin, por su parte, pidió a la directiva de su partido que resuelva el contenido de las enmiendas con el Consejo de Derechos Humanos antes de llevarlo a la Duma.

"Quizás acordemos con los representantes del Parlamento un aplazamiento de la aprobación de las enmiendas", dijo Fedótov.

El presidente ruso, cuyo partido tiene mayoría en la Duma, dijo que para él "lo importante no es cuándo se haga -antes o después-, sino que se haga bien" y agregó: "No me gustaría inmiscuirme en los procedimientos parlamentarios".

La socialdemócrata Rusia Justa, que boicoteó ayer el debate del proyecto de ley, incriminó a RU que su intención al aprobar la reforma es frenar la manifestación opositora convocada para el próximo 12 de junio.

"Nada nos impide tomar la decisión antes del día 12", respondió el presidente del grupo parlamentario de RU, Andréi Vorobiov.

La reforma del código de infracciones administrativas la planteó el partido oficialista días después de la multitudinaria manifestación del pasado 6 de mayo, que tras reunir a decenas de miles de personas en Moscú derivó en enfrentamientos con la policía y terminó con más de 400 detenidos.

Rusia vive el mayor movimiento de protesta popular desde las elecciones parlamentarias del pasado mes de diciembre, denunciadas como fraudulentas por la oposición.

Decenas de miles de personas se manifiestan desde entonces en las principales ciudades rusas sin que las multas ni los arrestos impuestos por las autoridades a los presuntos infractores de las normas que rigen los mítines hayan logrado calmar el descontento popular.