Madrid sabrá hoy, después de un año de preparación, qué opina el Comité Olímpico Internacional (COI) de su proyecto para organizar los Juegos de 2020, que compite con los de Tokio, Estambul, Doha y Bakú por pasar a la fase final del proceso de elección de la sede.

La Comisión Ejecutiva del organismo olímpico anunciará en Quebec cuántas y cuáles de esas cinco ciudades son aptas para seguir en la carrera hasta la votación definitiva del 7 de septiembre de 2013. Para tomar esta decisión, se guiará por un informe elaborado por una comisión de expertos que lleva meses desmenuzando los planes de las aspirantes.

Madrid presenta su tercera candidatura consecutiva y Tokio la segunda. Ambas obtuvieron con sus anteriores proyectos excelentes notas, por lo que confían en plantarse de nuevo en la final con autoridad.

En el caso de la capital española, su programa de instalaciones ofrece mínimos cambios respecto al que presentó para los Juegos de 2016, que fue derrotado en última instancia por Río de Janeiro. Se han modificado algunas sedes (fútbol, tiro con arco, BMX), pero se mantienen los dos núcleos deportivos, Campo de las Naciones y Manzanares. El 80 % de las instalaciones están acabadas o en construcción.

Lo que sí ha tenido que alterar Madrid ha sido su justificación para pedir los Juegos, a la vista de las circunstancias económicas. El mensaje que se quiere transmitir esta vez es que la organización de la primera cita deportiva mundial ayudaría a reactivar la economía local, atraería a visitantes extranjeros y, sobre todo, crearía centenares de miles de nuevos puestos de trabajo en un país con cinco millones y medio de parados. La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha cifrado los posibles nuevos empleos en 320.000.

Por el momento, Madrid se ha comprometido a no gastar ni un euro en infraestructuras mientras no consiga los Juegos. Para la candidatura el presupuesto ha sido de 3,8 millones de euros en la fase que concluye hoy, y será de 34,6 en la siguiente.

Tokio, que dudó sobre la conveniencia de presentar otra candidatura tras los devastadores efectos del terremoto y el tsunami de marzo de 2011 y la posterior crisis nuclear, ha apostado finalmente por utilizar los Juegos para levantar el ánimo de su población.

Su idea es modernizar el legado de los Juegos de 1964 y renovar el estadio olímpico para diseñar en torno a él su mapa de instalaciones.

Su eficaz sistema de transportes también juega a favor de Tokio, que a la larga, en la fase final, puede verse perjudicada por la cercanía geográfica de los Juegos de Invierno de 2018 en PyeongChang (Corea del Sur).

También Estambul tiene fundadas esperanzas de pasar el corte de mañana, aunque solo sea por su perseverancia. Pide los Juegos por quinta vez, tras los intentos de 2000, 2004, 2008 y 2012, y a lo largo de estos años se ha convertido en un foco mundial de organización de todo tipo de pruebas deportivas. Turquía es un país joven y en crecimiento que puede resultar muy atractivo para el COI, si bien a su proyecto le falta concentración, con las instalaciones repartidas por siete núcleos.

Con Bakú claramente diferenciada como la menos experta en proyectos olímpicos y, por tanto, como principal aspirante a quedar hoy descartada, la gran incógnita es qué valoración hará el COI de Doha.

Es la candidata más temida por sus rivales porque, si pasa el corte, su potencial económico le permitirá hacer la mejor de las campañas y construir las infraestructuras más avanzadas.

Propone cinco núcleos deportivos y promete mejoras en su red de carreteras por valor de 30.000 millones de dólares. Tiene permiso del COI para organizar los Juegos, si llega el caso, del 2 al 18 de octubre para evitar las temperaturas extremas de agosto.

Le perjudica su poca población: se estima que en 2020 vivirán en todo Catar 2,5 millones de personas, quizá insuficiente para soportar el tirón de 17 días de competición. Se ha comprometido a dar nuevos pasos hacia la integración de la mujer árabe en la actividad deportiva, otra de sus debilidades.

En los dos últimos procesos de selección el COI estableció el seis como nota mínima imprescindible para pasar el corte. Las ciudades no recibieron una nota cerrada, sino una horquilla de puntuación.

Para los Juegos de 2016 Tokio fue la primera con el abanico 8 - 8,6 y Madrid la segunda con 7,8 - 8,4. También estuvieron por encima del seis Chicago, Doha (apartada luego por el problema de las fechas) y Río de Janeiro. Quedaron fuera del corte Praga y Bakú, ésta con un 3,9 - 4,8.

Las que superen hoy la criba sabrán, además, cuáles son los puntos concretos en los que el COI cree que deben mejorar, de modo que podrán hacer modificaciones para ganarse el favor de los votantes en septiembre de 2013.