Los líderes de la Unión Europea concluyeron su más reciente cumbre en la madrugada del jueves con pocas medidas concretas para resolver la enconada crisis financiera que afecta al continente mientras es cada vez más probable que Grecia tenga una salida abrupta del zona del euro. Algunos líderes expresaron la importancia de planificar ante esa posibilidad pero no ofrecieron medidas concretas que pueden ayudar al país helénico a evitarlo.

El primer ministro luxemburgués y presidente del grupo de ministros de Finanzas de los 17 países del euro, Jean-Claude Juncker, dijo a los periodistas al término de una cumbre de líderes europeos en Bruselas que los países de la eurozona "deben de tener en cuenta todo tipo de posibilidades", pero insistió en que "la hipótesis de trabajo" es que Grecia seguirá formando parte de la zona del euro.

La declaración de Juncker fue una franca admisión de que Grecia podría terminar abandonando el euro como su moneda, una perspectiva que muchos analistas temen que podría causar que los inversionistas duden de la viabilidad financiera de los otros miembros débiles de la eurozona.

Sin embargo, Juncker insistió el jueves por la madrugada, al final de una cumbre de líderes de la UE, que él no le pidió a las naciones del euro que preparen planes nacionales de contingencia para una posible salida de Grecia de la eurozona, algo que sería caótico.

Steven Vanackere, ministro de Finanzas belga, añadió: "Decir que no nos preparamos para eventualidades no sería una actitud responsable".

"Creo que muchos países tienen planes de contingencia cuando se trata de cosas que quieren evitar a toda costa, al igual que un ataque terrorista. Decir que no tenemos planes de contingencia sería una irresponsabilidad", agregó.

Los líderes de las 27 naciones que comparten la misma moneda asimismo dejaron sin resolver las medidas que deberían tomar para dar impulso al crecimiento económico en la región.

Horas antes, el presidente de gobierno español solicitó una respuesta europea conjunta para evitar que empeoren los problemas de deuda de la región. Dijo que España no puede seguir pagando durante mucho tiempo las tasas actuales de interés, sumamente altas, en el pago de préstamos.

Mariano Rajoy y el nuevo presidente francés Francois Hollande, se reunieron en París antes de viajar a Bruselas y encontrarse con otros líderes de la Unión Europea. Manifestaron también su compromiso de mantener a Grecia dentro de la zona del euro a pesar de su incertidumbre política.

"Europa debe concebir una respuesta", dijo Rajoy en París acompañado de Hollande. "Es imperativo, porque no podemos seguir así por mucho tiempo, con enormes diferencias cuando se trata de financiarnos. Y es debido a estas diferencias que las políticas en las que creemos nosotros los europeos, como control del gasto de gobierno y reformas para alentar el crecimiento, a fin de cuentas no tienen efecto".

Sin embargo, son bajas las expectativas de que los líderes reunidos en Bruselas lleguen a un acuerdo sobre medidas concretas para impulsar el crecimiento y estabilidad en la eurozona de 17 naciones. Los principales índices bursátiles de Europa se desplomaron más de 2% y el indicador Ibex de España caía 3,3%. El euro bajó 0,5% a 1,2588 dólares, su nivel más reducido desde agosto de 2010.

Las tasas de interés del endeudamiento de España son altas — y van en aumento — debido a temores de que las finanzas de su gobierno pudieran ser agobiadas por los costos de rescatar a su afligido sector bancario. Las altas tasas de interés a los préstamos están en el núcleo de la crisis de Europa y han ocasionado ya que Grecia, Irlanda y Portugal necesiten rescates financieros.

Rajoy sugirió que el Banco Central Europeo (BCE) reactive algunas de sus medidas de emergencia, como la compra de bonos gubernamentales de naciones financieramente débiles, lo cual tiene el impacto de disminuir las tasas de interés de préstamos de esos países.

EL BCE suspendió las adquisiciones debido a que, al ser un organismo independiente, no quiere causar la impresión de que apoya directamente a gobiernos. En lugar de ello, ha otorgado a bancos europeos cantidades masivas de préstamos baratos para impulsar la confianza en el sistema financiero.

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Sylvie Corbet en París y Daniel Woolls en Madrid contribuyeron a este despacho.