La presidenta costarricense, Laura Chinchilla, garantizó hoy desde Berlín un proceso justo a Paul Watson, fundador de la organización ecologista Sea Shepherd, detenido recientemente en Alemania y sobre el que pesa una orden de extradición presentada por Costa Rica.

"En Costa Rica, si es que tiene que regresar a Costa Rica, va a contar no solamente con las adecuadas y rigurosas normas de protección, sino también con un proceso judicial estrictamente apegado a las mejores garantías de justicia y a los mejores estándares que tienen que operar en este tipo de casos", declaró.

El capitán canadiense Watson, conocido por sus campañas contra la caza de ballenas en la Antártida, está acusado de violación del tráfico marítimo en aguas guatemaltecas en un incidente que se remonta a 2002, en el que pescadores costarricenses aseguran que trató de hundir su embarcación.

Las autoridades costarricenses reclaman la extradición del ecologista, "como ocurriría en cualquier Estado de derecho", por no comparecer en 2006 en el juicio por este caso, que Chinchilla calificó de "disputa entre privados".

"Estamos en presencia de un conflicto entre privados, de una administración de justicia que en Costa Rica, al igual que Europa, opera con total independencia frente al poder ejecutivo", señaló la presidenta, que se encuentra en Alemania en visita de Estado.

Tras la detención de Watson, Sea Shepherd indicó que la supuesta ofensa ocurrió cuando el activista se encontraba filmando en 2002 el documental "Sharkwaters", sobre una operación ilegal para extraer aletas a los tiburones a cargo del buque costarricense Varadero.

"Hemos mejorado muchísimo desde hace diez años en la protección especialmente de nuestros mares, en el combate del aleteo del tiburón, seguimos teniendo algunos retos pendientes, pero estamos trabajando con mucho compromiso", dijo la presidenta al respecto.

Al mismo tiempo, aseguró que no cuestiona "las causas en sí mismas" de Watson y de aquellos que le apoyan, que son "causas legítimas", agregó.

Por otra parte, la presidenta quiso "destacar que no se puede en absoluto dudar de la vocación profundamente ambientalista de un país como Costa Rica".

"Pero sí quiero también decirles con mucha claridad que, así como Costa Rica es una potencia ambiental, siempre también ha sido una potencia en materia de Estado de derecho", añadió.