El aumento de la población hispana en Nueva York podría impulsar a un inmigrante que vivió sin autorización en el país a convertirse en el primer legislador dominicano del Congreso Federal estadounidense.

El demócrata Adriano Espaillat aspira a representar el nuevo 13er distrito congresual de la ciudad de Nueva York, en el que los hispanos constituyen más de la mitad de la población.

Primero deberá enfrentar en las primarias demócratas del 26 de junio al legislador afroamericano Charles Rangel y si gana, disputará la representación del 13er distrito con el con el candidato republicano en los comicios de noviembre.

El dominicano de 57 años admite que el gran número de hispanos en la zona le ayudó a lanzarse a la batalla electoral.

"Ese es un factor", dijo Espaillat durante una entrevista con The Associated Press. "Pero yo diría que no es el factor mayoritario. El factor mayoritario es que toda la comunidad, no sólo los latinos, sino también otros grupos étnicos, raciales y religiosos del distrito, aclaman un cambio, y quieren una nueva voz que sea fresca, transparente y que pueda articular sus problemáticas".

Los resultados del censo reconfiguraron el distrito, que perdió parte de su territorio en Manhattan e incorporó una zona del Bronx.

Gran parte de la zona modificada está localizada en lo que fue el 15to distrito para el Congreso, que Rangel, de 81 años, representa desde 1970. En el nuevo distrito, las estadísticas muestran que la población blanca disminuyó, quedando en un 12%, la negra se mantuvo igual (27 y la hispana representa casi un 55%.

Durante la última década, el número de hispanos en la ciudad de Nueva York aumentó un 8,1%, llegando a los 2,3 millones en el 2010.

Espaillat, sin embargo, no lo tiene fácil en estas primarias, opinaron algunos expertos.

Muchos de los dominicanos del nuevo distrito son inmigrantes que no son ciudadanos estadounidenses, por lo tanto, no pueden votar, dijo Angelo Falcón, director del Instituto Nacional de Políticas Latinas.

El distrito, en cambio, cuenta con un amplio número de puertorriqueños a los que Espaillat tendrá que cortejar. Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses y pueden votar.

"(Espaillat) no puede presentarse como 'demasiado dominicano' ante los votantes", opinó Falcón. "Tiene que presentarse como un hispano amigo de todos, negros, blancos e hispanos. Ese, creo, es su mayor desafío".

Espaillat nació en Santiago, República Dominicana, y fue traído al país por su familia cuando tenía nueve años. Su padre, Ulises Espaillat, se dedicó a poner gasolina hasta que se convirtió en dueño de su propia gasolinera Texaco. Su etapa como inmigrante sin autorización para vivir en Estados Unidos la pasó cuando su familia decidió quedarse en el país, sobrepasando el plazo de expiración de su visado.

"Nos vimos aquí sin un estatus legal estable. Sin embargo, pudimos arreglarlo, hacernos residentes legales y convertirnos después ciudadanos", dijo el demócrata, que representa desde el 2010 el distrito 31 de Washington Heights, el barrio quisqueyano de Manhattan en el que se crió.

La ciudad de Nueva York tiene 13 representantes en el Congreso, pero tan sólo dos de ellos son hispanos: el congresista José Serrano y la congresista Nydia Velázquez. Serrano, quien es puertorriqueño, anunció el martes su apoyo a la candidatura de Rangel en una rueda de prensa en las escalinatas de la alcaldía de la ciudad.

El padre de Rangel era puertorriqueño, pero el congresista se ha definido siempre como afroamericano porque su padre abandonó a la familia cuando él era joven.

A pesar de que políticos hispanos con influencia han apoyado a Rangel, otros destacados hispanos han ofrecido su apoyo a Espaillat, iniciando así una feroz campaña que cada día aparece en los medios de comunicación de Nueva York.

"Es una contienda competitiva, como todas las contiendas", admitió Espaillat. "Yo nunca he subestimado a ningún oponente político, y a un incumbente menos. Pero yo creo que hay grandes condiciones para ganar".

El dominicano se ha convertido en uno de los líderes de la lucha a favor del llamado New York Dream Act, una propuesta que facilitaría ayuda económica estatal a estudiantes sin papeles que quieren acceder a la universidad.

También ha prometido luchar por una reforma migratoria, promover la creación de empleo en Nueva York y ayudar a reducir las enormes deudas que acumulan estadounidenses tras años de estudios universitarios.

"La comunidad está ansiosa", dijo Espaillat. "Hay un poco de apatía al liderazgo actual y quieren ver cambios en el Congreso de Estados Unidos".

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Claudia Torrens está en Twitter como http://www.twitter.com/ClaudiaTorrens