Un grupo de trabajadores rurales ocupó hoy la sede del Ministerio de Hacienda en Brasilia, donde causó algunos destrozos en medio de protestas por la demora de los planes de reforma agraria del Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

En medio de forcejeos con el personal de seguridad, llegaron a lanzar ladrillos contra las puertas de vidrio que dan acceso al ministerio, rompieron al menos dos de ellas y ocuparon el edificio, que fue luego rodeado por decenas de agentes de la Policía.

La protesta fue organizada por la Federación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Agricultura Familiar (Fetraf), una organización campesina vinculada a la Central Única de Trabajadores (CUT), considerada la principal organización sindical del país.

El sindicalista Ariolino Ferreira, portavoz del grupo que ocupó el edificio, dijo que los manifestantes no se retirarán hasta tener una audiencia con el ministro de Hacienda, Guido Mantega, a quien pretenden exponer su "malestar" por la "poca atención" del Gobierno a los planes de reforma agraria, que consideró "paralizados".

Según la Fetraf, al menos 20.000 familias de esa organización se encuentran "acampadas" a la vera de carreteras de todo el país a la espera de que el Gobierno les asigne tierras para cultivar en el marco establecido por esos planes.

Ferreira aseguró a periodistas que el año pasado "prácticamente no se hicieron nuevos asentamientos", lo cual supone un "retroceso" y un "desprecio por la situación de miles de campesinos" que viven en la miseria.

"La pequeña agricultura es importante para la economía brasileña y produce los alimentos que pueden acabar con el hambre y la pobreza en el país", declaró.

Según dijeron a Efe fuentes del Ministerio de Hacienda, el viceministro de Hacienda, Nelson Barboza, tiene previsto reunirse con los manifestantes a fin de analizar sus reclamos y negociar la desocupación del edificio.