El expresidente de Colombia Álvaro Uribe (2002-2010) endureció hoy la guerra dialéctica contra su sucesor, el actual mandatario Juan Manuel Santos, al que tildó de "arrogante" y de imponer la "impunidad", en un nuevo capítulo de la batalla que en Colombia ya se califica de titanes.

Fue en una entrevista con CNN en español, en la que Uribe elevó el tono de las duras críticas que viene vertiendo desde hace meses contra Santos, el que fuera su ministro de Defensa y quien le permitió asestar los más duros golpes a la guerrilla de las FARC durante aquel Gobierno.

La paradoja es que Uribe, quien aupó a Santos a la Presidencia al considerarle entonces su delfín político, se ha convertido ahora en su principal opositor y ha abierto tal guerra dialéctica que, además de asombrados, mantiene en vilo a buena parte de los colombianos.

El Gobierno de Santos "con su arrogancia lo que ha hecho es imponer un marco de impunidad", afirmó hoy Uribe, quien también señaló que "el terrorismo que parecía ser del pasado, está volviendo" en Colombia.

También dijo que "lo más grave" es que Santos "era uno de los más radicales contra la dictadura en Venezuela" y ahora la "avala", al tildar al país vecino como "un albergue del terrorismo".

Poco antes, a través de su cuenta en la red social Twitter, Uribe había afirmado que Santos "busca acuerdo con FARC a través de dictadura Chávez".

Estas declaraciones son el último capítulo de una batalla que se libra en los medios de comunicación y en las redes sociales, las que Uribe ha convertido en una surrealista herramienta de guerra.

Y es que en los últimos meses ha calificado a Santos de "derrochón" por los gastos en la organización de la Cumbre de las Américas el pasado abril en Cartagena de Indias, le ha acusado de descuidar la seguridad y le ha criticado por acercarse al Gobierno del venezolano Hugo Chávez, con el que él había roto las relaciones poco antes de dejar el Gobierno, en 2010.

Santos, que siempre defendió públicamente a su antecesor, reconoció en abril pasado no entender esa actitud.

"He sido fiel a sus legados que expuso de muchas formas y de manera insistente, la seguridad democrática, la confianza inversionista, la cohesión social (...), no llego a entender su postura", reconoció el actual mandatario, al lamentar que "nada de lo que hace el gobierno le parece bien".

Entonces también señaló: "aunque yo ya estoy vacunado, al principio todo esto me afectaba, pero después de treinta tuits diarios me he vuelto inmune, le presto poca atención".

Pero tras las críticas de la semana pasada, a raíz del atentado contra el exministro Fernando Londoño en Bogotá, que dejó dos muertos y medio centenar de heridos, Santos optó por no callar cuando Uribe le volvió a acusar de permitir que el terrorismo regresara a la capital.

"Hechos terroristas también ocurrían en el gobierno anterior", respondió Santos en un llamativo tono de indignación, seguramente porque el expresidente en su mensaje de twitter se refirió al mandatario por primera vez por su nombre: "gobierno Santos".

Entonces Uribe trinó de nuevo: "necesitamos un Gobierno más efectivo y menos vanidoso menos manipulador".

Estos hechos han llevado a que los medios colombianos hayan dedicado en los últimos días amplios artículos sobre esta batalla que para la mayoría tiene un futuro impredecible.

La pugna pudo tener su origen en el Gobierno de Unidad Nacional que propugnó Santos y que le permitió el apoyo de prácticamente todas las fuerzas políticas, también en las críticas del nuevo presidente a algunos exfuncionarios de Uribe envueltos en escándalos, especialmente los derivados del espionaje ilegal.

Y más recientemente en iniciativas propuestas por el Gobierno, como el Marco para la Paz, que se debate en el Congreso y que busca abrir el camino para una eventual negociación con las guerrillas.

Este es el motivo de la declaración de hoy a CNN, cuando se refirió a la impunidad, ya que Uribe ha criticado hasta la saciedad un eventual marco jurídico que permita la apertura de un diálogo con la guerrilla.