La capital de Chile se encuentra hoy bajo la cuarta alerta ambiental, dispuesta de forma preventiva por la Intendencia (gobernación) regional debido a un eventual empeoramiento de las condiciones de ventilación atmosférica, según las autoridades.

La medida, que también estuvo vigente durante este lunes, que fue festivo en Chle, supone reforzar la fiscalización de la prohibición de circular que se aplica durante gran parte del año a los vehículos sin convertidor catalítico, y que en esta jornada corresponde a aquellos con matriculas terminadas en 1, 2, 3 o 4.

La medida rige entre las 07:30 (11:30 GMT) y las 21:00 (01:00 GMT del miércoles) y supone la salida de circulación de cerca de 20.000 vehículos, sobre la base de que más del 80 por ciento de los vehículos que hay en Chile tienen convertidor catalítico y están exentos de esta prohibición, salvo en situaciones de emergencia.

Además, se prohíbe el uso de calefactores o chimeneas a leña o biomasa, estén o no provistos de sistemas de doble cámara de combustión, medida vigente entre las 00:00 (04:00 GMT) y las 24:00 horas (04:00 GMT del miércoles).

La Intendencia recomendó también a la población no realizar actividades deportivas al aire libre en la capital chilena, considerada la segunda ciudad más contaminada de América Latina después de Ciudad de México.

La autoridad indicó que la condición de alerta ambiental indica que la calidad del aire podría alcanzar niveles considerados "malos", es decir, de entre 201 y 300 miligramos de partículas nocivas por metro cúbico de aire, de acuerdo con el Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP).

No obstante, hoy a las 08:00 hora local (12:00 GMT) todas las estaciones de vigilancia distribuidas en la ciudad registraban índices buenos, inferiores a 100 miligramos de partículas nocivas por metro cúbico de aire.

Las mayor concentración era de 81 miligramos en las estación de Cerro Navia (poniente), mientras la de Pudahuel (poniente) registraba 70, La Florida (sureste) 69 y Quilicura (norte) 68. mientras las demás marcaban índices inferiores.

Santiago, con unos 6,4 millones de habitantes, se sitúa en un valle rodeado de cerros, donde en otoño e invierno se produce un fenómeno de inversión térmica: el aire es más frío a nivel del suelo, lo que sumado a la ausencia de brisas, impide la dispersión de las partículas contaminantes.