Mitt Romney ganó fácilmente las primarias presidenciales republicanas del martes en Kentucky, lo que lo acercó a asegurar la nominación del Partido Republicano. Los votantes también acudieron a las urnas en Arkansas, donde estaban por conocerse los resultados.

Sin una oposición seria, el ex gobernador de Massachusetts confiaba en aumentar su delantera en la caza de delegados para la convención del Partido Republicano, en agosto. Romney podría alcanzar el número de delegados que necesita la semana próxima, cuando se vote en Texas.

Virtualmente asegurada la aceptación del partido, Romney ha estado haciendo campaña desde hace semanas. Ha pasado gran parte de su tiempo recaudando fondos y atacando al presidente Barack Obama, un demócrata.

Mientras los votantes de los dos estados sureños concurrían a las urnas, Romney planeaba pasar la noche del martes en una campaña de recaudación de fondos en Nueva York antes de presentarse el miércoles en Washington para pronunciar un discurso.

El candidato cumple un trayecto de tres días por el nordeste que calcula podría representarle por lo menos 10 millones de dólares.

En las elecciones primarias de Kentucky y Arkansas hay 75 delegados en juego. Romney podría alzarse con todos si domina la votación.

Romney tenía 992 delegados antes de las primarias del martes, con lo que le restan 152 para conseguir los 1.144 necesarios para ganar la candidatura. Texas, que ofrece 152 delegados, vota el 29 de mayo.

Romney ha tenido oposición en algunas primarias anteriores en el sur del país, cuando el ex senador de Pensilvania Rick Santorum y el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich estaban en competencia. Sin ellos, Romney tiene la oportunidad de demostrar un apoyo sólido en dos estados que debería ganar en noviembre en las elecciones presidenciales frente al presidente Obama.