En una medida contra todos aquellos que osen oponérsele, el presidente Vladimir Putin introdujo multas draconianas para los que protesten sin autorización, y distribuyó cargos en el Kremlin entre figuras muy criticadas pese a la indignación pública que provocaron.

Una nueva ley que aumenta en doscientas veces las multas por participar en protestas no autorizadas recibió aprobación preliminar en la cámara baja controlada por el Kremlin, sentando las bases para reprimir toda disensión.

Legisladores de oposición denunciaron las nuevas multas como un intento por sofocar las críticas y advirtieron que provocarán indignación y desestabilizarán Rusia privando al público de un medio de manifestar descontento. Algunos advirtieron que podrían impedir que la clase media proteste en Moscú pero que no acallarán las probables muestras de ira por una serie de reformas planeadas que aumentarán los precios de los combustibles y reducirán los beneficios sociales.

Sergei Mironov, líder del partido opositor Rusia Justa, anunció que su facción boicoteaba las audiencias del proyecto "odiado" que tenía la intención de "amordazar a la gente".

La policía rodeó el martes a varios miembros del partido liberal Yabloko que intentaron protestar por el nuevo proyecto frente al parlamento. El líder de Yabloko, Sergei Mitrojin, dijo a la prensa antes de ser detenido por la policía que la ley se proponía intimidar a la oposición.

"Los que están en el poder envían una señal directa: '¡Siéntense y quédense quietos!''', dijo Mitrojin.

La cámara baja, dominada por el partido Rusia Unida, de Putin, aprobó por 236-207 con una abstención el proyecto en la primera de tres lecturas requeridas.

El presidente ha endurecido su postura contra la oposición desde que ganó un tercer período en las elecciones de marzo, rechazando el diálogo con sus líderes y estancando sus demandas. La semana pasada asignó un alto puesto en el gobierno al trabajador de una fábrica de tanques que se ofreció venir a Moscú con otros colegas para ayudar a la policía a desbaratar las protestas antigubernamentales.

Putin nombró el lunes su nuevo gabinete, en el que retuvo algunas figuras clave pero reemplazó a algunos de los ministros más detestados, incluso Rashid Nurgaliyev (interior), Tatiana Golikova (salud) y Andrei Fursenko (educación).

Pero en una muestra de desprecio por las críticas de la oposición, Putin nombró a Nurgaliyev subsecretario en el Consejo de Seguridad Presidencial y designó a otros ex ministros en cargos de asesores presidenciales.