Paul Brannigan, el actor inexperto que protagoniza la más reciente película de Ken Loach, ha pasado de ser un desempleado en un duro barrio de Glasgow a filmar escenas desnudo con Scarlett Johansson.

Pero aún sigue sin trabajo.

Eso dice algo de la veracidad de "The Angels' Share", una rara comedia de Loach que aborda los temas del desempleo juvenil y la violencia urbana en un divertido relato escocés.

Brannigan encabeza el filme como Robbie, un aquejado muchacho que descubre que tiene buen olfato para el whisky fino. La cinta, que debutaba el martes en el Festival de Cine de Cannes, sigue a Robbie y sus amigos en un complot para apoderarse de un invalorable whisky de malta.

La película está siendo celebrada en la Riviera Francesa, pero Brannigan dice que una vez que él regrese a Escocia volverá a ser tan solo un desempleado.

"Hago cuatro horas diarias como entrenador de fútbol y eso es", dijo el actor de 25 años, quien fue descubierto por el guionista Paul Laverty mientras trabajaba como voluntario en un centro comunitario. "Hay miles y miles de chicos como Robbie en Glasgow".

La vida de Brannigan, empero, ha cambiado de algún modo. Viajó a Cannes para ser fotografiado y entrevistado por periodistas y rodó una escena de amor con Johansson en "Under the Skin", un filme de próximo estreno sobre una extraterrestre con forma humana que visita Escocia.

Su golpe de suerte, dice, por poco no sucede.

"La primera y segunda audiciones a las que me llamaron no fui. No tenía muchas ganas", relató Brannigan. "Mi situación era difícil, no tenía dinero, era época de Navidad y tenía una deuda que quería solventar. Pensé, si puedo ganar unas 200 libras eso me ayudará".

"Paul (Laverty) — él me salvó la vida. No tenía a dónde ir, tengo un hijo, quién sabe lo que hubiese hecho por dinero", añadió.

"The Angels' Share" marca el undécimo viaje de Loach a Cannes, donde ganó la Palma de Oro en el 2006 con "The Wind That Shakes the Barley" ("El viento que agita la cebada"). Es el trabajo más alegre en años del maestro del realismo social, muy distinto a su última película, el amargo drama sobre la guerra de Irak "Route Irish".

Pero el director de 75 años no ha perdido la seriedad de su propósito ni su visión cruda de la sociedad.

En cierto modo Robbie se asemeja a Billy Casper, el personaje principal de su emblemático filme de 1969 "Kes", quien encuentra su misión en la vida entrenando a un halcón.

"La gran diferencia es que Billy Casper en 'Kes' vivía en los años 60 y tenía trabajo", señaló Loach. "Robbie vive en el 2012 y no tiene un desempleo. Es un signo de cuánto hemos retrocedido".

El hecho de que la cinta sea una comedia no quiere decir que Loach se haya suavizado. El cineasta y sus colegas están alarmados de que los censores británicos les hayan exigido que recortaran las palabras obscenas en el filme para poder asignarle una categoría digna de los espectadores de 15 años.

Loach dijo que los restringieron a siete usos de una palabra de cuatro letras que comienza con "c'' salpicada libremente por el vernáculo de Glasgow.

"La clase media británica está obsesionada con lo que llaman las malas palabras", dijo Loach con una exasperación paternal. "Una palabra se remonta a la época de (el padre de la literatura inglesa Geoffrey) Chaucer y te piden que la cortes, pero el lenguaje manipulador y engañoso de la política lo usan ellos mismos".

Quiere que la sociedad "reexamine qué es lenguaje soez y tenga respeto por nuestras antiguas palabrotas, de las que todos disfrutamos".

La irreverencia no fue el único asunto lingüístico de la película, que se exhibió en Cannes con subtítulos en inglés además de francés, para disgusto del director.

"Sí peleamos bastante la idea porque es perfectamente comprensible", aseguró Loach, aunque algunos espectadores angloparlantes para quienes el inglés no es su primer idioma se dijeron agradecidos por la ayuda.

El filme le dará a Brannigan gran exposición, algo que también consiguió en "Under the Skin" como un hombre seducido por una extraterrestre interpretada por Johansson.

"Me quité la ropa — ella no", adelantó Brannigan. "Fue divertido. Es una chica absolutamente fantástica. Al principio estaba muy nervioso, pero una vez que hablé con ella estuvo bien".

Si algo estaba claro es cuál de los dos era la estrella:

"Ella tenía sus propios guardaespaldas. Yo, una sombrilla".

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