Ken Loach ha cambiado radicalmente de registro con "The angel's share", una comedia de gran trasfondo social con la que el director británico ha provocado risas y aplausos en el Festival de Cannes, donde compite en la sección oficial.

"Queríamos presentar una situación que hiciera sonreír a la gente pero con la realidad subyacente", explicó Loach en una rueda de prensa en la que su guionista, Paul Laverty, afirmó que tras la última película ("Iris route"), que fue muy dramática, tenían ganas de hacer algo diferente.

Hay muchas maneras de contar la misma historia, explicó Laverty, que abogó por inspirarse en el mundo que nos rodea pero buscando un aspecto diferente.

En estos momentos hay 75 millones de personas desempleadas en Europa y "The angel's share" cuenta esta situación, junto a la de cómo cambia la vida de una persona cuando tiene un hijo, y los problemas individuales y momentos de felicidad que jalonan una vida.

Pero lo hace sin dramatismos y con mucho humor, con una historia "muy verídica que puede interpretarse a diferentes niveles", agregó Laverty.

Tan verídica como la historia real del actor protagonista, Paul Brannigan, un joven escocés que trabajaba en un proyecto comunitario, sin muchas perspectivas de futuro, cuando Laverty y Loach le ofrecieron el papel.

"Me cambió la vida", reconoció Brannigan, que en su siguiente película, "Under the skin", trabaja con Scarlett Johansson.

Su papel es el de Robbie, un joven que ya ha pasado por la cárcel, cuya novia está embarazada y que se libra por los pelos de volver a prisión a cambio de trabajos comunitarios.

Allí conoce a Harry, un monitor que le introduce en el mundo del whisky, de su fabricación, venta y catas.

Una comedia sobre la vida cotidiana de la gente ordinaria, que Loach rodó como si no fuera una comedia.

"Hay situaciones divertidas que te hacen reír, como ocurre en la vida. En momentos profundos hay siempre una situación cómica", explicó Loach, contento por el buen recibimiento en Cannes de esta historia que mezcla "tragedia y comedia" porque "así es la vida".

Una película que cuenta con un grupo de jóvenes actores -Gary Maitland, Jasmin Riggins y William Ruane- que son todo un descubrimiento y que dan vida a unos personajes peculiares a los que entienden.

"Lloran cuando el personaje llora, se emocionan con sus sentimientos, encarnan el guión de Laverty a la perfección", resaltó Loach, que opta con este filme a la Palma de Oro de Cannes, un premio que ya tiene por "El viento que agita la cebada".

Son estos actores los que dan el toque de autenticidad a una historia de personajes, como la denominó el director, con la que Loach abandona momentáneamente los profundos dramas sociales a los que está tan acostumbrado.

Aunque insistió en que él trabaja igual con cualquier película, sin importar el género: "El criterio es saber si es real, no si va a hacer reír".