El expresidente de La Izquierda alemana Oskar Lafontaine, renunció hoy a luchar por recuperar el liderazgo de la formación, inmersa en una crisis de electorado y perjudicada además por el auge de Los Piratas.

Lafontaine, fundador de esa formación junto con el poscomunista Gregor Gysi, anunció que no presentará su candidatura ante el próximo congreso del partido, a celebrar el 2 y 3 de junio.

La decisión del veterano político sucede a un largo pulso por ese puesto con el jefe del grupo parlamentario de La Izquierda, Dietmar Bartsch, que tiene así la vía libre para asumir la jefatura del partido.

Lafontaine y Bartsch habían entrado en una línea de confrontación por asumir las riendas del partido, liderado ahora por el dúo formado por el antiguo sindicalista Klaus Ernst y Gesine Lötzsch, ambos de escaso carisma y sin intención de repetir candidatura.

La Izquierda nació cinco años atrás de la fusión entre los poscomunistas de la RDA y la disidencia socialdemócrata agrupada en torno a Lafontaine -quien dimitió en 1999 como presidente del Partido Socialdemócrata (SPD) y ministro de Finanzas en desacuerdo con la línea centrista del canciller Gerhard Schröder.

Con este dúo directriz lograron ganar electorado en la mitad oeste de Alemania, donde durante años no habían obtenido más que resultados marginales en tanto que formación etiquetada de heredera de la extinta República Democrática Alemana (RDA).

El dinámica ascendente se rompió dos años atrás, tras el paso de Lafontaine a la retaguardia política a consecuencia de un cáncer.

El pasado mes de marzo volvió a la palestra, en las elecciones regionales del Sarre -el "Land" del oeste donde, siendo todavía socialdemócrata, gobernó durante 16 años, entre 1985 y 1998-.

Con ello logró evitar una nueva caída de la formación al menos en ese estado federado, aunque dos meses después La Izquierda perdió escaños en otros dos "Länder" del oeste, Schleswig-Holstein y Renania del Norte-Westfalia.

Su declive ha ido en paralelo al auge de Los Piratas, partido sin perfil programático definido más allá de su defensa de la libertad en internet, que ha ido reclutando votantes de todo el espectro parlamentario, pero en especial de La Izquierda.

Los Piratas han logrado entrar en las cámaras de cuatro "Länder" y se espera obtengan escaños también en las generales de 2013, alimentados en buena parte por el llamado voto de protesta o alternativo que representó La Izquierda.

Sumida en una lucha interna entre las diversas vertientes políticas, La Izquierda no ha sabido sacar partido a la incertidumbre que genera la crisis económica europea.