El ministro sirio de petróleo admitió el miércoles que las sanciones internacionales han afectado al sector petrolero, privando a la economía de unos 4.000 millones de dólares.

Sufian Allaw dijo que las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea para presionar al presidente Bashar Assad son responsables de la escasez que ha obligado a los ciudadanos en todo el país a hacer largas filas para pagar precios elevados del gas de cocina y otros productos.

Los comentarios de Allaw forman parte de la reacción del régimen de Damasco 14 meses después del comienzo de la crisis que ha impuesto la mayor amenaza a la familia gobernante siria en cuatro décadas. El régimen debe reconocer que las medidas internacionales están afectando al pueblo y a la vez negar que esté perdiendo el control.

Antes de que comenzara el levantamiento en marzo del 2011, el sector petrolero era un pilar de la economía siria. Las exportaciones petroleras — sobre todo a Europa — generaban ingresos de 7 a 8 millones de dólares diarios, según David Schenker, del Instituto de Washington para Política del Oriente Cercano. Este ingreso era clave para mantener las reservas de 17.000 millones de dólares en divisas extranjeras que el gobierno tenía al comienzo del levantamiento.

El ministro dijo el miércoles a la prensa que las sanciones han costado al sector petrolero 4.000 millones de dólares.

El precio de un tanque de gas para cocinar se ha cuadruplicado con creces y ha aumentado la escasez en todo el país. Allaw indicó que la producción siria de gas satisface solo la mitad de las necesidades nacionales.

Para cubrir la otra mitad, las autoridades buscan importar de países que no adhieren a las sanciones. Un tanquero venezolano con 35.000 toneladas de combustible amarró el martes en Siria, dijo el ministro. Se supone que viene otro en camino.

El funcionario agregó que las autoridades buscaban importar gas de Argelia e Irán.

El levantamiento comenzó con mitines pacíficos para reclamar reformas, pero la brutal represión del gobierno obligó a muchos de la oposición a tomar las armas.

Las Naciones Unidas calculan que más de 9.000 personas han muerto, en su mayoría civiles.

La violencia en Siria se ha volcado al vecino Líbano, y Rusia advirtió el miércoles que una mayor violencia en ese país era "una amenaza tangible" que podía "terminar muy mal".

Siria y Líbano comparten una relación compleja de rivalidades y vínculos políticos y sectarios, con repercusiones mutuas.

También el miércoles, las autoridades localizaron a 11 chiíes libaneses secuestrados el día anterior en Siria y se espera que sean liberados en breve, anunció el ministro del Exterior libanés.

Adnan Mansour dijo que ha estado en contacto con varios funcionarios árabes y con su colega turco para intentar asegurar que los secuestrados sean regresados Líbano.

"Serán liberados en las próximas horas", dijo Mansour, de acuerdo con la agencia estatal de noticias libanesa. El reporte no dio mayor información sobre la ubicación de los cautivos o sobre quiénes son sus captores.

Los secuestros se dan en un momento de profundas tensiones en Líbano debido a Siria. Las noticias del secuestro el martes por la noche desataron protestas en los suburbios del sur de Beirut, una zona chií, donde los residentes incendiaron neumáticos y bloquearon los caminos.

La agencia estatal de noticias siria acusó a los rebeldes del secuestro. Agregó que el grupo libanés se dirigía a casa luego de un peregrinaje en Irán cuando los rebeldes interceptaron sus vehículos y secuestraron a los 11 hombres y su chofer sirio. Funcionarios de seguridad libaneses confirmaron el secuestro.

Los manifestantes en Beirut se tranquilizaron cuando el líder de Jezbolá, el grupo miliciano libanés chií, pidió calma en un mensaje televisado.

"Esto está estrictamente prohibido", dijo Hassan Nasrala acerca de las protestas. "Trabajaremos día y noche hasta que esta gente amada esté con nosotros".

A comienzos de este mes, el arresto de un libanés crítico con el régimen en Siria desencadenó enfrentamientos en la ciudad de Trípoli y dejó al menos ocho muertos y varios heridos.