La justicia desestimó el martes una denuncia por evasión de impuestos y fraude fiscal presentada contra Emilio Botín, presidente del grupo Santander y el banquero más poderoso de España.

Después de casi un año de investigación, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andréu consideró que Botín y otros 11 familiares habían cumplimentado dentro del plazo legal previsto y de forma "veraz y correcta" el pago de impuestos relativos a cuentas bancarias en Suiza del padre de Botín.

La denuncia original fue presentada por la Fiscalía Anticorrupción. Además de Botín, se investigó a sus cinco hijos, así como a su hermano Jaime Botín y a los cinco hijos de éste.

Según la acusación, Botín y su familia pudieron haber cometido alguna irregularidad entre 2005 y 2009 en su declaración de impuestos relativa a fondos alojados en cuentas del HSBC Private Bank de Suiza.

El dinero provenía de inversiones fuera de España del padre de Botín, Emilio Sanz de Sautuola y López, fallecido en 1993.

Los 12 miembros de la familia señalaron que habían presentado 72 declaraciones de impuestos sobre renta y patrimonio por los activos de la herencia en Suiza, lo que les llevó a pagar a la Hacienda española unos 200 millones de euros (255 millones de dólares).

En un auto de 31 páginas y tras revisar las declaraciones de los implicados, Andréu estimó que los pagos al erario público de la familia Botín se realizaron en tiempo y forma y decidió archivar el caso.