Luego de emocionar y desquiciar en igual medida a los hinchas del Chelsea durante ocho temporadas, el delantero Didier Drogba anunció el martes que se marcha del club inglés.

Y resulta lógico que uno de los personajes más impetuosos del fútbol se despidiera con un último y espectacular triunfo.

Con la última patada de su último partido, el ariete de 34 años le dio el sábado al Chelsea el título de la Liga de Campeones, al anotar el penal definitivo de la tanda desde los 12 pasos contra el Bayern Munich.

"Incluso las grandes historias llegan a su fin", dijo el martes el marfileño en su sitio de internet oficial. "Mi contrato ha terminado y ahora estoy preparado para dejar a los 'Blues'. Es con gran tristeza, pero también con mucha gratitud que anuncio mi salida del Chelsea".

"Jugué mi último partido para el club en Munich y estoy complacido por haber finalmente levantado el trofeo de la Liga de Campeones luego de una final increíble", dijo Drogba.

El éxito en el campeonato europeo es la culminación de una emocionante carrera con el equipo londinense, con el que también ganó tres títulos de liga Premier, cuatro Copas de la FA y dos Copas de Liga.

"Ha sido una decisión muy difícil para mí y estoy muy orgulloso por lo que logramos, pero es el momento adecuado para encarar un nuevo reto", señaló Drogba.

Ese nuevo reto podría estar en la nueva frontera del fútbol: China.

El dos veces Jugador Africano del Año ha sido relacionado con el Shanghai Shenhua, al cual su ex compañero en el Chelsea, Nicolas Anelka, se unió en enero y ahora dirige.

Pero una carrera en la política también podría atraer a Drogba cuando cuelgue los botines, habiendo usado su prestigio en Costa de Marfil para ayudar a unificar a un país en el que 3.000 personas murieron en 2010 por violencia postelectoral, y que ha experimentado otros tipos de turbulencia en la última década.

Pero aunque Drogba es visto como un símbolo de paz fuera de las canchas, en los partidos puede ser uno de los jugadores más combativos.

Ha sacado de quicio a los hinchas con lo que consideran su hábito de tirarse clavados, y exasperado a los árbitros con su lenguaje vulgar, algo que le ha granjeado varios castigos de la UEFA.

La final del sábado fue una redención para Drogba luego de haber sido expulsado en la final de la Liga de Campeones de 2008 que perdieron contra el Manchester United por abofetear a Nemanja Vidic.

Drogba era para el Chelsea — por lo general — el hombre para las grandes ocasiones, al contribuir con nueve goles en nueve finales.

Chelsea estaba a punto de perder una segunda final de la Copa de Europa cuando Drogba metió un gol de cabeza a los 88 minutos para alargar el encuentro contra el Bayern.

A pesar que cometió un penal que fue atajado por Petr Cech, compensó el haberle dado ese susto al Chelsea cuando llegó la tanda de penales.

Frente a la hostil hinchada del Bayern, Drogba disparó con frialdad el quinto y último penal contra el arco resguardado por Manuel Neuer.

Fue el último acto de Droga con la camiseta del Chelsea, la cual hizo jirones mientras celebraba para luego saltar frente a sus seguidores, saboreando cada uno de esos últimos momentos de adulación.

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Rob Harris está en Twitter como: www.twitter.com/RobHarris