El político Colin Powell, que fue secretario de Estado de George W. Bush entre 2001 y 2005, mantuvo hoy la incógnita sobre si repetirá el apoyo que dio a Barack Obama en su anterior campaña presidencial.

El mismo político que admitió haber llorado de emoción con la victoria de Obama en 2008 se ha mostrado menos convencido cuatro años después: "Me gusta guardarme una bala en la recámara", dijo hoy con la expresión equivalente en inglés en la cadena MSNBC.

El que fue responsable de la política exterior en la Administración Bush alabó el rescate de Obama a la industria del automóvil y la estabilización del sistema financiero estadounidense.

Por contra, reprochó al presidente demócrata no haber destinado suficientes esfuerzos a la economía del país y haber mantenido la prisión de Guantánamo abierta.

De Mitt Romney, el más probable candidato republicano a la presidencia, dijo que es un gran amigo y que lo conoce desde hace muchos años.

"Estoy todavía escuchando lo que los republicanos dicen que van a hacer, especialmente en términos fiscales y para que la economía mejore", añadió.

Fue en octubre de 2008, en una entrevista en el mismo grupo de comunicación, cuando Powell anunció de forma sorprendente que apoyaba la candidatura presidencial de Obama por ser "una figura transformadora que representa el cambio generacional".

Su confianza se mantuvo en la primera etapa del mandato de Obama, ya que colaboró con el Comité de Investidura Presidencial que debía ayudar al demócrata en su llegada al Despacho Oval.

Aunque durante el mandato de Obama apuntó que el presidente quería abarcar demasiadas reformas y le recomendó tener más en cuenta la burocracia y el coste que conllevan ciertas medidas.

Powell, que en los últimos años se ha seguido declarando republicano, alegó que su estatus actual de ciudadano le permite posicionarse por alguno de los dos candidatos cuando él lo decida, si es que determina hacerlo público.