El ministro de Hacienda, Guido Mantega, admitió el martes que la crisis financiera global impactará a la economía brasileña, que difícilmente alcanzará sus metas de crecimiento y generación de empleos para este año.

Mantega reconoció que con el escenario internacional adverso, en especial por la crisis de la deuda en Grecia y las políticas de austeridad fiscal en Europa, Brasil tendrá problemas para que su economía crezca 4,5% como pronosticó el Ministerio de Hacienda.

No obstante, insistió en que el producto interno bruto de Brasil tendrá una expansión superior a la de 2011, de 2,7%, una fuerte caída desde 2010 cuando creció 7,5%.

"Podemos ver que es uno de los peores momentos de la economía mundial, pero felizmente Brasil figura entre los países que tienen posibilidad de alcanzar un crecimiento mayor en 2012 (que el año anterior)", declaró el ministro en una audiencia ante la Comisión de Asuntos Económicos del Senado.

En el texto de la presentación escrita del ministro se indicó que el crecimiento económico para este año sería de 4%, por debajo de la proyección original de 4,5%.

Asimismo, anticipó que la generación de empleos formales este año será de entre 1,3 y 1,4 millones de puestos, por debajo de la previsión del ministro de 2 millones de nuevos empleos en 2012.

El ministro atribuyó las dificultades en Brasil a las acciones adoptadas por Europa para salir de la crisis y el riesgo de que Grecia abandone la zona del euro debido a su crisis fiscal.

"La estrategia de austeridad fiscal adoptada en los países europeos, que no fue acompañada por medidas de estímulo económico, no está dando resultado (y) está derribando las economías y llevándolas a la recesión", señaló.

Pese a las dificultades, Mantega sostuvo que Brasil está mejor preparado para enfrentar la crisis de lo que estaba en 2008, cuando comenzaron a sentirse las turbulencias económicas en las economías avanzadas de Estados Unidos y Europa.

Sostuvo que las reservas monetarias actualmente son de 370.000 millones de dólares, la situación fiscal es más sólida y la deuda pública es menor, lo que deja al gobierno con más instrumentos a disposición para enfrentar los problemas.

"Tenemos el desafío de acelerar el crecimiento en un escenario mundial adverso, no es alto trivial o automático, pasa por la dinamización de las inversiones, mantener el mercado interno fuerte, la solidez fiscal y el control de la inflación", sostuvo.

También citó la necesidad de evitar una valorización de la moneda local, el real, y reducir las tasas de interés para mantener las inversiones privadas.

Mantega anunció las medidas un día después de que el gobierno dio a conocer un nuevo paquete de estímulo económico que incluye la disminución de impuestos para la compra de vehículos nuevos, de tres a siete puntos porcentuales según el tipo de automóvil, junto a una reducción en el impuesto sobre operaciones financieras, que caerá de 2,5% a 1,5%, para operaciones de crédito para consumo.