Un hombre que hao reveló detalles íntimos de su padecimiento durante el testimonio que dio el jueves.

A últimas horas de la tarde del jueves, Enrique Milla testificó en el Juzgado del condado de Miami-Dade desde su nuevo domicilio en Lima (Perú) a través de Skype. Dijo que en 2007 había querido un implante peniano para mejorar su vida sexual. "Aproximadamente un año antes me había dado cuenta de que tenía problemas", dijo Milla por intermedio de un intérprete. "Tenía problemas para tener relaciones íntimas con mi esposa. Con el correr del tiempo, el problema empeoró".

El abogado de Milla aduce que un anestesiólogo pasó por alto los problemas médicos que padecía su cliente, que hicieron que Milla se quedara sin genitales externos. Según el abogado, jamás se debería haber permitido a Milla someterse a una cirugía electiva de implante peniano para tratar la disfunción eréctil en agosto de 2007.

El anestesiólogo que intervino en la cirugía, el Dr. Laurentia Boeru, no debería haber permitido la cirugía, dijo el abogado, dado que Milla padecía de un caso extremo de diabetes y presión arterial alta, y sus niveles de azúcar en la sangre estaban demasiado altos el día de la cirugía. Milla no había visto a un médico durante 15 años hasta ese momento. "¿Le tomó la presión arterial?" le preguntó el abogado a Milla.

"No", respondió Milla.

"¿Le midió el azúcar en la sangre?"

"No".

El abogado de Milla, Spencer Aronfeld, alega que, debido a su diabetes incontrolada, jamás debió permitírsele a su cliente someterse a un implante de pene. "La única persona que dio la autorización para que se someta a cirugía ese día fue el Dr. Boeru", afirmó Aronfeld, "y nuestro caso se basa en que, en ese momento específico, debería haber dicho: 'Un momento, tratemos primero los problemas médicos'".

Boeru declaró bajo juramento que sus obligaciones y riesgos solo se relacionan con la anestesia, no con el implante de pene en sí y los posibles riesgos. "Tuve contacto con el paciente durante un período breve, que es el período preoperatorio", dijo Boeru en el estrado. "Mi función termina cuando el catéter epidural —que es lo que se hace en obstetricia— se retira o el paciente sale de recuperación".

Los problemas de Milla comenzaron después que una infección de gangrena se diseminó por el pene unos nueve días después de la cirugía. Aronfeld detalló la traumática experiencia que atravesó su cliente. "Una bacteria que se alimenta de carne le consumió el pene centímetro a centímetro", dijo, "y como resultado, tiene que pasar el resto de su vida sin un pene funcional. Tiene que sentarse para orinar. Nunca más podrá tener relaciones íntimas con nadie, y perdió su virilidad".

El abogado de Boeru tendrá la oportunidad de interrogar a Milla en los próximos días. Entonces los miembros del jurado tendrán que decidir si Boeru actuó como su médico y si en algún punto cometió mala praxis médica.

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