Al menos 6 personas murieron y otras 12 resultaron heridas después de que las tropas gubernamentales somalíes y las de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) comenzaran una ofensiva sobre la región de Afgoye (sur), uno de los bastiones de los fundamentalistas islámicos de Al Shabab.

El ministro somalí del Interior y de Seguridad, Abdisamad Moalim Mohamoud, dijo hoy a los periodistas que los fallecidos eran cinco miembros de Al Shabab y un soldado del Ejército somalí.

"Las fuerzas gubernamentales, apoyadas por AMISOM, iniciaron una ofensiva contra las bases de Al Shabab y Al Qaeda. Lograron capturar (las zonas de) Garasbaley y Daynile", indicó el ministro, que aseguró que los ataques "continuarán hasta que acaben con Al Shabab en todo el país".

Mientras que el comandante del Primer Batallón de Somalia, Abdullahi Ali Anod, señaló que sus tropas mataron a docenas de radicales de Al Shabab y que les expulsaron de Afgoye, los fundamentalistas aseguraron que repelieron la ofensiva.

"Los cruzados de Burundi y Uganda (AMISOM) y sus marionetas somalíes iniciaron una ofensiva y fueron rechazados. Se llevaron una buena lección", afirmó Fuad Mohamed Khalaf en la emisora Al Andalus, perteneciente a Al Shabab.

No obstante, Osman Hilibi, testigo del ataque, aseguró a Efe haber visto los cuerpos de cinco milicianos de Al Shabab en la carretera de Garasbaley que estaban siendo humillados por soldados gubernamentales.

"Hicieron retroceder a Al Shabab. Vi cinco cuerpos que los soldados estaban pateando", apuntó Hilibi.

El ataque comenzó alrededor de las 07.30 hora local (04.30 hora GMT).

El pasado mes de febrero, la milicia fundamentalista islámica somalí Al Shabab anunció su unión formal con la red terrorista Al Qaeda.

Al Shabab, que controla zonas del centro y sur de Somalia, combate al internacionalmente respaldado Gobierno Federal de Transición somalí, a las fuerzas multinacionales de AMISOM y, desde principios de año, también al Ejército de Etiopía con el fin de instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos permanente desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra tribales y bandas de delincuentes armados.