El realizador mexicano Michel Franco logró hoy una intensa ovación en Cannes tras exhibir por primera vez su "Después de Lucía", filme donde se vive con angustia un episodio de violencia relacionado con la escuela y que conmovió al público.

La película compite en selección oficial del Festival de Cannes, dentro de la sección "Una cierta mirada", y está protagonizada por la joven actriz Tess Ia y el actor Hernán Mendoza, que encarnan los personajes de un guión del propio Franco.

"Es una mezcla de muchos elementos, algunos tienen que ver con historias que están sucediendo en escuelas", admitió el director a la prensa poco después de asistir al aplauso de la que es su segunda cinta en este festival, donde ya exhibió "Daniel y Ana" (2009) en la Quincena de Realizadores.

"Después de Lucía" cuenta la historia de Alejandra, que con su padre su muda al DF tras la trágica muerte de su madre y aterriza en una escuela de clase acomodada donde el acoso transformará su vida y la de su padre hasta un desenlace trágico.

Franco defendió que la película no es estrictamente una forma de abordar el acoso escolar ("bullying"), pues, manifestó: "Yo nunca dije 'voy a hacer una película de violencia en las escuelas', uno no va por ahí".

Aunque reconoció a renglón seguido: "Primero escuché sobre el caso, porque sucedió en una escuela que yo conozco bien y me sorprendió (...), y es una mezcla de eso, de otras historias, de mi imaginación, de todo".

"Para mí, la película sobre todo es un estudio de la violencia en diferentes entornos, violencia psicológica en la propia casa, en el entorno laboral", manifestó Franco, que ahora está también produciendo para la televisión.

Pero aseguró que no aspira a que la cinta sirva para que se haga pedagogía sobre el alcance del acoso en las escuelas y cómo abordar el asunto en México.

"Como director no es mi papel (...), filmo lo que creo que debo filmar y ya está. Si sirve, qué bueno, si hace reflexionar a alguien, pero no es mi prioridad", aseguró.

Ia por su parte sí admitió que ese tipo de acoso que sufren los escolares en ciertos entornos estudiantiles "casi ni está mal visto, está aceptado", y Franco aportó que, en general, no se puede decir que la violencia sea algo exclusivo de México y recordó ejemplos en algún país escandinavo de la muy específica que se ve en la cinta.

Acompañado de los dos actores protagonistas, Franco contó que los papeles de los jóvenes acosadores de la protagonista, Alejandra, son amigos de la propia actriz, lo cual sirvió justamente para facilitar el trabajo de Tessa Ia.

Y el realizador contó que la idea de la venganza fue el punto de partida de la historia que narra en esta cinta, de tal modo que luego imaginó el relato que ahora se puede ver en la pantalla.

Franco estimó que su participación en Cannes -donde también, en competición por la Palma de Oro, está Carlos Reygadas- denota el buen momento que atraviesa el cine mexicano.

"Se está viviendo un gran momento en el cine en nuestro país. Hay variedad de cine, y sobre todo hay variedad de autores. La mayoría de ellos son amigos cercanos y cada quien está muy dedicado a lo suyo", admitió.

"Claro que me encantaría ganar", exclamó el director sobre las posibilidades de que la película se haga con premio en Cannes, aunque aseguró que su interés pasa más por "que la mayor cantidad de público vea la cinta".

"Estoy contento porque ahora he sido fiel a mi estilo", declaró Franco, quien mencionó entre sus referentes cinematográficos a Ingmar Bergman o Luis Buñuel, "con los que uno no puede fallar", aunque no excluyó a otros directores contemporáneos.

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Javier Alonso