El movimiento talibán ha aprovechado la conferencia de la OTAN en Chicago, donde se debate el futuro de la guerra afgana, para emitir un comunicado en el que afirman tener abiertas "todas las puertas militares y políticas".

En la nota, colgada anoche en su portal virtual, los talibanes dicen que quieren "obtener los derechos de la nación musulmana afgana por todos los medios como una fuerza responsable" y denuncian que la OTAN sigue una política táctica de "un paso adelante y dos atrás".

"Está (la comunidad internacional) usando excusas artificiales para prolongar la ocupación de Afganistán y no parecen tener una clara estrategia para llegar a una solución política", afirman los insurgentes en su nota.

La misión de la OTAN en Afganistán (ISAF), compuesta actualmente por unos 120.000 combatientes procedentes de una cuarentena de países, ha iniciado ya un calendario de repliegue que debe concluir, si se cumplen los plazos previstos, en el año 2014.

Tras la retirada del grueso de esas fuerzas, los líderes de los países que forman la OTAN tienen previsto debatir hoy en Chicago una nueva definición de su papel en Afganistán, donde los insurgentes talibanes han incrementado sus acciones en los últimos años.

Estados Unidos pretende seguir manteniendo algún tipo de presencia militar más allá de esa fecha en apoyo de las instituciones afganas, con las que el país americano ha firmado un pacto de cooperación estratégica hasta el año 2024.

En los últimos meses, los talibanes anunciaron en paralelo la apertura de una oficina en Catar en el marco de la negociación sobre un posible proceso de diálogo con las tropas internacionales, aunque las conversaciones se encuentran suspendidas, según los insurgentes.

"La lucha armada solo terminará cuando los afganos logren su independencia y un gobierno de su elección. Acuerdos impuestos y conferencias internacionales no son la solución para el dilema afgano", afirman los insurgentes en la nota.

Los talibanes explicitan que no tienen "una agenda de dañar a otros países ni permitir que nadie más lo haga desde suelo afgano", por lo que "no hay razón" para que la coalición internacional ocupe el país "bajo el pretexto de su propia seguridad".

Hasta ahora, la comunidad internacional ha puesto como condición para sus negociaciones que los insurgentes acepten la legitimidad de las instituciones afganas y que separen sus actividades de grupos terroristas de signo internacional, como Al Qaeda.

La guerra afgana comenzó en el año 2001 a instancias de Estados Unidos, como represalia por los ataques terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono, obra de ese grupo, cuya cúpula se encontraba en Afganistán protegida por el régimen talibán.

En su nota de hoy, los talibanes se felicitan por el anuncio del nuevo presidente de Francia, François Hollande, de retirar sus tropas a finales de este año, y piden a los demás países que procedan a hacer lo mismo "inmediatamente".