Las cumbres iberoamericanas que reúnen una vez al año a los jefes de Estado de Latinoamérica, España y Portugal, pueden convertirse en bienales a partir de la próxima que se celebrará el 16 y 17 de noviembre en la ciudad española de Cádiz.

El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, adelantó hoy esa idea en una entrevista con la Agencia Efe en Madrid.

La cumbre bienal "es una vieja propuesta que creo que tiene sentido y que va a permitir preparar mejor las reuniones. Al tener dos años, las espacia un poco, porque hay muchas cumbres", señaló.

La alternativa parte de que "en la medida que hay una cumbre Unión Europea- América Latina un año, bien puede ser que ese año no haya cumbre iberoamericana, y en cambio se concentre en el siguiente. Yo creo que esa debería de ser la forma de dividir el espacio de las cumbres", explicó Iglesias.

En la actualidad, la UE y Latinoamérica celebran una cumbre que reúne alternativamente cada dos años -en Europa y Latinoamérica- a sus máximos dirigentes.

Sobre la posibilidad de que el cambio se haga oficial en Cádiz, el responsable de la Secretaría General Iberoamericana contestó: "yo creo que sí. Pienso que no es un tema que genere mayores problemas".

Iglesias, que es el coordinador entre cumbres, espera que la próxima "sea distinta, dinámica y sobre todo que se inscriba dentro de lo que está aconteciendo".

Se celebrará "en un momento muy particular tanto para América como para la Península Ibérica, de manera que tenemos que tener una cumbre que se corresponda con la naturaleza de los problemas actuales", subrayó.

El político uruguayo, expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), no cree que las diferencias surgidas entre el Gobierno español y las autoridades de Argentina y Bolivia a raíz de la nacionalización de filiales de empresas españolas vayan a repercutir negativamente sobre la cita.

"Confío sinceramente que para dentro de seis meses, los temas actuales estarán más o menos solucionados y que, por tanto, tengamos a todo el mundo cómodo en esta reunión", señaló.

"Mi gran deseo es que esto acontezca pronto, porque más allá de los desencuentros que hay entre una empresa y un estado está la amistad histórica entre Argentina y España, y pienso que eso es lo que debiera prevalecer", añadió.

Sobre la posibilidad de incluir el tema de la seguridad jurídica para las inversiones en la agenda de la reunión de Cádiz, recordó que es un asunto que "ha sido reiteradamente planteado y aprobado por las distintas instancias de las cumbres, no es nuevo y si aparece será para reiterar lo ya dicho".

Aludió a la existencia de códigos de conducta que han sido aprobados y a la idea de establecer una agencia latinoamericana de evaluación de conflictos, surgida en el ámbito del sector privado.

Sobre la organización de la XXII cumbre iberoamericana, Iglesias adelantó que en septiembre se va a discutir el tipo de visión que hay y cómo se vería una cumbre "que respondiera precisamente a los problemas" existentes a ambos lados del Atlántico".

"Va a haber propuestas concretas sobre el funcionamiento, la periodicidad y selección de los temas. Ya en esta cumbre se va a innovar en ciertas cosas, en la estructura misma, pero creo que el proceso va a seguir adelante en función de que los gobiernos quieren hacer de las cumbres no solo un instrumento ágil, sino también que esté al día en cuanto a los problemas que preocupan", detalló.

Iglesias cree que en la cita de Cádiz "se van a tratar inevitablemente" temas como la violencia generada por el narcotráfico en algunos países latinoamericanos.

"Lo que no podemos hacer, y esto lo han dicho algunos presidentes con mucha claridad, es seguir creyendo que esto que estamos haciendo nos va a sacar del pozo. Han muerto 50.000 mexicanos, 30.000 guatemaltecos".

En este sentido, considera que "hay que resolver esta tragedia colectivamente. Ningún país sale solo de eso, lo que implica invitar a EEUU, los países centroamericanos y suramericanos a que busquen soluciones".

Iglesias cree que el tema podría ser abordado en el "retiro", la reunión a solas que celebran los jefes de estado y de gobierno en las cumbres.

"Hace tiempo que se viene hablando de esto y yo creo que es muy posible que alguno de los presidentes que están muy involucrados en este tema lo lleve. A mi me parece muy bien", señaló.

Preguntado, desde su experiencia económica, por una "receta" que ayude a Europa y a España a superar la actual crisis, el ex presidente del BID trazó similitudes con las situaciones vividas en Latinoamérica, como las crisis de 1982 en México y en 2002 en Argentina.

A partir de "balances fiscales en tiempos que permitieran no asfixiar la economía, reformas importantes que había que hacer y nos metimos en cosas que acompañaban a los paquetes de ajuste con paquetes de estímulo a la economía".

"Había un cuarto elemento muy importante, un fondo o un crédito que permitía impulsar la demanda, porque si los países no crecen no pueden pagar la deuda ni pueden salir adelante", añadió para destacar que "no nos fue tan mal, que sirva o no para Europa no lo puedo decir, pero sí que a nosotros nos fue bien y quizás una de las cosas que Europa podría hacer es meditar sobre eso".

El jefe de la SEGIB lamentó que América Latina no progrese lo suficiente en su integración comercial y que "estemos solamente comerciando el 19 % de nuestras exportaciones entre nosotros".

La región tendrá que avanzar mucho más, "porque realmente en el mundo que viene será mucho mejor navegar en convoy que navegar solo porque va a ser un mundo muy complicado, muy competitivo".