La Casa Blanca condenó hoy el "despreciable" atentado suicida perpetrado este lunes durante los ensayos de un desfile militar en la ciudad yemení de Saná, en el que murieron al menos 70 personas.

El asesor del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para seguridad nacional y combate al terrorismo, John Brennan, telefoneó hoy al presidente interino de Yemen, Abdo Rabu Mansur Hadi, para comunicarle las "profundas condolencias" del Gobierno estadounidense por el "cobarde ataque terrorista" de hoy en Saná.

"Brennan condenó rotundamente la despreciable violencia que se desató cuando las fuerzas militares de Yemen se preparaban para celebrar la unidad de su país durante el día nacional", indicó la residencia presidencial en un comunicado.

El asesor ofreció la asistencia de Estados Unidos para la investigación sobre el "trágico" incidente y aseguró que el país norteamericano "se mantendrá del lado de Yemen en este difícil momento".

Por su parte, Hadi, quien tras el atentado anunció la destitución de tres altos cargos de los servicios de seguridad, se comprometió a "no dejar que los actos terroristas interfieran con la transición política pacífica" en Yemen.

El presidente interino "agradeció el apoyo de Estados Unidos y aseguró que continuará la lucha de su país contra Al Qaeda para que el pueblo yemení pueda vivir en un entorno seguro, estable y próspero, libre de violencia terrorista", según el comunicado.

La red terrorista Al Qaeda en la Península Arábiga se atribuyó hoy el atentado, en el que según un primer recuento fallecieron más de 100 personas, si bien el Ministerio del Interior redujo más tarde la cifra de víctimas mortales a 70 e informó de más de 100 heridos.

El grupo amenazó con nuevos atentados mientras el Ejército yemení mantenga su ofensiva sobre la provincia de Abian (sur), feudo de los integristas, donde han muerto cientos de miembros de Al Qaeda y de militares en las últimas semanas.

De acuerdo con un comunicado de la red terrorista, el ataque tuvo como objetivo al ministro de Defensa y a los comandantes estadounidenses que operan en Abian y fue una "venganza" por las revueltas populares que culminaron con la renuncia de Ali Abdalá Saleh a la Presidencia de Yemen a principios de este año.