Personal de emergencias inspeccionaron escuelas, iglesias y otras construcciones el lunes en busca de daños después de las réplicas que han sacudido el norte de Italia un día después del sismo de magnitud 6,0 que dejó siete personas muertas.

Expertos en agricultura también están contabilizando los daños a lo preciado de esta área: su famoso queso parmesano. El grupo de cabildeo agrícola Coldiretti calcula que unos 400.000 gigantescos quesos redondos se dañaron después de que los anaqueles donde se añejan se colapsaron. La pérdida de los quesos se suma a los 200 millones de euros (254 millones de dólares) perdidos en el sector agrícola, incluido el ganado muerto y la maquinaria dañada.

"Primero escuchamos el terremoto, luego otro ruido, era el sonido de todas las ruedas de queso cayendo", dijo Oriano Caretti, copropietario de una planta de queso parmesano, mientras veía los 16 anaqueles de piso a techo que se derrumbaron junto con los quesos que almacenaban.

Los lugareños de la región afectada por el fuerte sismo en el noreste de Italia pernoctaron en sus coches, tiendas de campaña y gimnasios de escuelas por temor a las réplicas.

Una torre majestuosa que tenía un reloj se desplomó al igual que otras construcciones de siglos de antigüedad a causa del movimiento telúrico.

Las autoridades de protección civil instalaron campamentos con tiendas de campaña en canchas de fútbol para albergar a unas 3.000 personas que tenían miedo de regresar a sus casas o que no podían hacerlo.

Donatella Gadda pasó la noche en su coche. Dijo que estaba temerosa de dormir en su casa, aun cuando las autoridades de protección civil dijeron que el inmueble era seguro.

El sismo ocurrió a las 4:04 de la madrugada del domingo y su epicentro fue a 35 kilómetros (22 millas) al norte de Bolonia. Las autoridades de Protección Civil dijeron que fue el peor que sacude a la región desde los años de 1300.