Los países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) deberán decidir esta semana si dan luz verde o no a una Convención internacional que permitirá la financiación sostenida en el tiempo de programas de Investigación y Desarrollo (I+D) para luchar contra Enfermedades Abandonadas.

Las ONG Médicos sin Fronteras (MSF) y la Iniciativa sobre Medicamentos para Enfermedades Abandonadas (DNDI) abogaron hoy en rueda de prensa que los estados asuman que es una necesidad imperiosa contar con más financiación para investigar remedios para dolencias que no son atendidas y que, sin embargo, afectan a amplias capas de la población mundial.

Es por ello que hicieron un llamamiento para que los estados reunidos desde hoy en la Asamblea Mundial de la Salud aprueben la creación de una Convención internacional que establezca la obligatoriedad de contribuir con el 0,01 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) a I+D para enfermedades que no son atendidas.

"Necesitamos una respuesta y la necesitamos ahora. El momento es crítico para poder luchar contra enfermedades que son verdaderas lacras", señaló Michelle Child, de MSF.

Algunos de los productos que no existen por falta de investigación son medicamentos contra la tuberculosis multirresistente; un test para detectar el mal de chagas; antirretrovirales pediátricos; o vacunas no inyectables o sin necesidad de refrigeración, entre muchos otros.

"El diagnóstico está hecho. Hay una necesidad real de investigación. Pero para que ésta sea sostenida en el tiempo se necesita financiación que también permanezca. Y para ello no se puede contar con donantes privados. Necesitamos un compromiso de los países", afirmó Bernand Pécoul, director ejecutivo de DNDI.

Los activistas recordaron que la iniciativa de crear dicha Convención partió de los países miembros, que autorizaron la creación de un grupo de expertos para realizar un informe que reveló que anualmente se invierten 3.000 millones de dólares en I+D sobre Enfermedades Abandonadas, pero que se necesitaría el doble, 6.000 millones.

Las ONG aseguraron que, actualmente, la investigación médica está basada en los beneficios que las farmacéuticas pretenden obtener una vez el medicamento esté en el mercado, por lo que no crean productos que deberán venderse en países en desarrollo sin recursos para comprarlos.

En el informe también se delinearon diferentes escenarios para poder obtener recursos, más allá de los presupuestos estatales, entre ellos una tasa a las transacciones financieras; una tasa extra al tabaco; o una tasa a los beneficios de las farmacéuticas.

"Estas son posibilidades que tienen que ser estudiadas. Pero lo importante ahora es que los estados se comprometan con sus propios recursos; si después llega más dinero, bienvenido sea", agregó Child.

Por ahora hay sobre la mesa dos proyectos de resolución, uno redactado por Kenia, que pide la creación de la Convención y que el proceso se autorice durante esta semana, y otro, presentado por Suiza, que solicita un año más para estudiar si el tratado es necesario o no.

"La resolución suiza es una manera de perder tiempo, de intentar suspender en el tiempo la decisión. El diagnóstico está claro y los estados deben actuar", remachó Pécoul.

De firmarse -un proceso que concluiría tras entre tres y cinco años de negociación- la Convención sería el segundo tratado internacional firmado en la OMS, tras el Convenio Marco para el Control del Tabaco. EFE