Lucio Adán Nelson dormitaba en un barco que lo llevaría de visita a ver a su madre cuando los helicópteros aparecieron en lo alto y comenzaron a disparar. El y una decena de pasajeros que viajaban en medio de la noche saltaron al agua para cubrirse.

El joven hondureño fue alcanzado por una bala en el brazo y la espalda, pero no pudo pedir ayuda.

"Me tuve que quedar un tiempo en el agua y los disparos continuaban", dijo el domingo desde una cama de hospital.

La policía hondureña, a bordo de helicópteros estadounidenses y acompañados por agentes de la oficina antinarcóticos de Estados Unidos (DEA) para realizar un operativo contra el trasiego de drogas, ha dicho que disparó contra narcotraficantes que primero dispararon desde un barco en el río Patuca en la remota región de La Mosquitia, cerca de la costa caribeña.

Autoridades locales dijeron que cuatro personas inocentes murieron en el incidente del 11 de mayo. La policía hondureña indicó que ellos no pueden confirmar eso, al agregar que el equipo antidrogas no encontró ninguna persona muerta después del tiroteo, sólo un barco vacío con casi media tonelada de cocaína.

Los agentes de la DEA nunca dispararon durante el operativo y actuaron sólo asesorando, han informado autoridades de ambos países.

La inteligencia militar hondureña está investigando, pero nadie ha hablado con Nelson, de 22 años. El domingo apenas podía hablar por el dolor, a más de una semana del tiroteo.

En el mismo hospital en La Ceiba está Willmer Lucas Walter, de 14 años, a quien le amputaron la mano debido a las heridas recibidas en el tiroteo.

Sabina Romero, madre del adolescente, dijo que está muy enojada para hablar de lo que sucedió.

"Aquí nadie va a hablar porque aquí lo matan... la única ayuda que nosotros necesitamos es de los médicos, no de los periodistas", dijo Romero.

Dany Nelson, tío de Lucio Adán, ayudó a contar la historia a su sobrino, que habla casi solo misquito, la lengua de los indígenas que han vivido en la aislada región durante siglos.

"El gobierno quiere que dejemos de viajar de noche, nos impide trabajar... nosotros sabemos que los delincuentes trabajan de noche, pero los trabajadores también trabajamos de noche, los helicópteros tienen tecnología para diferenciar a un trabajador de un delincuente", dijo Nelson.

Las autoridades hondureñas y estadounidenses han manifestado sus dudas sobre la actividad legítima de las personas que viajaban de noche en el barco en una ruta importante de tráfico de drogas. El presidente Porfirio Lobo dijo que muchas personas de las empobrecidas comunidades indígenas transportan cocaína que llega en aviones ilegales desde Sudamérica a su destino más cercano a la costa.