El único hombre sentenciado por el atentado dinamitero de 1988 contra un avión estadounidense cuando volaba sobre la localidad escocesa de Lockerbie fue enterrado el lunes discretamente cerca de la capital libia ante unos 100 familiares y transeúntes.

El discreto funeral efectuado en las afueras de Trípoli contrastó con la bienvenida de héroe recibida por Abdel Baset al-Megrahi hace tres años que le dispensó su benefactor, el fallecido dictador Moamar Gadafi, a su llegada a Libia tras pasar en la cárcel ocho años de la cadena perpetua a la que había sido sentenciado en Escocia.

No hubo funcionarios gubernamentales ni guardias de seguridad presentes en el entierro, solamente familiares masculinos y algunos extraños que pasaban por el lugar.

La muerte el domingo del ex funcionario de espionaje al-Megrahi en su casa de Trípoli alivió el dolor de algunos de los familiares de las víctimas, aunque no dio consuelo a otras que siguen poniendo en duda su culpabilidad y se preguntan si otros cómplices en el ataque quedaron impunes. El gobierno escocés dijo que proseguirá con su investigación del atentado incluso tras la muerte de al-Megrahi.

Para indignación de los familiares de las víctimas, las autoridades escocesas liberaron a al-Megrahi por razones humanitarias en el 2009 tras pronosticar los médicos que sólo le quedaban tres meses de vida por adolecer un cáncer de próstata.

En atentado, perpetrado en el vuelo 103 de Pan Am sobre Escocia, causó 270 muertos. Hasta su muerte, a los 60 años, al-Megrahi mantuvo su inocencia.

Su hermano, Mohammed, respaldó el argumento del convicto durante su entierro en el cementerio de Janzour, a 10 kilómetros (seis millas) al oeste de la capital.

"Mi hermano es inocente. Es un héroe", gritó Mohammed en el funeral.