El saola, un mamífero parecido al antílope que habita en las selvas fronterizas entre Laos y Vietnam, aún es un misterio para la comunidad científica dos décadas después de su descubrimiento.

"Es un animal extremadamente reservado. Los científicos aún no han podido estudiarlo en estado salvaje a pesar de que habitan en un área reducida y los capturados no lograron sobrevivir", dijo Nick Cox, director del Programa de Especies para el Gran Mekong del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), en una nota difundida hoy.

Las primeras pruebas de su existencia datan de 1992, cuando un grupo de exploradores de WWF y del Ministerio de Bosques vietnamita encontraron la calavera de un ejemplar que no reconocieron en la choza de un cazador local en la reserva nacional de Vu Quang, en Vietnam, cerca de la frontera con Laos.

El cráneo, inusualmente largo para las especies conocidas y con dos cuernos largos y rectos, suponía el descubrimiento de un nuevo mamífero en más de cincuenta años, cuando en 1937 los científicos dieron con una especie de bovino salvaje en las selvas del norte de Camboya, al que bautizaron como Kouprey.

Desde entonces poco más se ha avanzado en el conocimiento de las costumbres y comportamientos de este escurridizo vertebrado de unos 90 centímetros de altura y 100 kilos de peso, cuyas primeras imágenes fueron tomadas en 1999 por una cámara automática en la región laosiana de Bolikhamxay.

Hace dos años en esa misma región, ubicada en la parte central de Laos, se logró cazar con vida un ejemplar que falleció en cautividad algunos días después y antes de que los expertos pudiesen examinarlo.

"Los científicos no han podido calcular el número de saolas (que viven en libertad) debido a las dificultades para detectarlos. Si las cosas van bien, puede haber un par de cientos, pero si van mal su población sería inferior a diez", indicó a Efe Sarah Bladen, jefa de comunicación de WWF para el Gran Mekong.

Los esfuerzos para salvar al saola, clasificado por los conservacionistas como especie "en peligro crítico de extinción, se han redoblado desde que se confirmara el pasado año la extinción del rinoceronte de java en Vietnam a manos de los cazadores furtivos.

Las autoridades en Vietnam y Laos han establecido, desde que se descubrió al saola, una red de áreas protegidas y han creado algunas reservas naturales para proteger el hábitat natural de este raro ejemplar.

No obstante, la principal amenaza para su supervivencia y reproducción es la caza ilegal, aunque sea de manera indirecta porque el animal no forma parte del lucrativo negocio de la venta ilegal o la demanda de la medicina tradicional China.

"A pesar de su rareza, el saola es un de los pocos vertebrados de Annamita (cordillera montañosa que se extiende por Laos, Vietnam y Camboya) sin un alto precio en el mercado negro, y sólo es capturado por los furtivos de manera accidental", declaró William Robichaud, coordinador del grupo de trabajo para la protección de esta especie.

En las últimas décadas, la exploración de las recónditas selvas de Vietnam y Laos han permitido descubrir un buen número de animales y plantas hasta entonces desconocidos.

Tan solo en 2010, expertos de WWF recorrieron los distintos ecosistemas que enriquecen el delta del Mekong y descubrieron 208 nuevas especies, entre ellas cinco plantas carnívoras y un mono sin nariz.

"El saola ha celebrado el vigésimo aniversario de su descubrimiento, pero no habrá más celebraciones a menos que se tomen medidas urgentes para su protección", afirmó Chris Hallam, de la organización WCS-Laos.

Noel Caballero

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