El presidente Hugo Chávez expresó el lunes que ante el temor de una tragedia se decidió dialogar y negociar con alguno de los presos para resolver un motín de varias semanas en una cárcel de la capital, con el traslado de miles de internos en una medida cuestionada por la oposición.

El mandatario, a modo de aclaración al país varios días después que se logró poner fin al amotinamiento que duró 20 días en la cárcel de La Planta, aseguró que hasta él conversó con alguno de los presos por teléfono para lograr una "salida humanista".

En una llamada telefónica que realizó a la televisora estatal, Chávez consideró que lo que más debe resaltarse "de ese lamentable hecho yo no creo que sea si especular que si el gobierno negoció o no negoció. En todo caso allí negociamos por la vida".

El mandatario rechazó los señalamientos de algunos opositores que acusaron al gobierno de ceder a las exigencias de algunos líderes de los presos para facilitar la toma de la cárcel por parte de las fuerzas militares.

"Estaba muy preocupado que eso terminara en un desastre", comentó Chávez, de 57 años y quien convalece en Caracas tras culminar un tratamiento de radioterapia que se aplicó entre marzo y mayo en la capital cubana para combatir un cáncer.

El gobernante insistió en que su gobierno busca crear un sistema penitenciario "humano" y "justo".

Para Carlos Nieto, directivo de la organización Una Ventana a la Libertad, que defiende los derechos de los reos, el cierre de La Planta y el traslado de los presos a otros centros no resuelve la crisis carcelaria que persiste en el país.

"Aquí no se terminó el problema. Aquí simplemente se mudó de sitio", consideró Nieto en una entrevista telefónica con The Associated Press.

Aseguró que las cárceles a donde fueron enviados los reclusos de La Planta también presentan problemas de hacinamiento que se agravarán con los nuevos traslados.

El activista expresó "dudas" sobre las negociaciones que siguieron las autoridades con al menos dos de los líderes de los presos, tras asegurar que fueron enviados a penales distintos al resto de los reclusos.

Instó a su vez a las autoridades a investigar cómo ingresaron las armas a La Planta.

Tras intensos tiroteos y detonaciones que se registraron durante el 17 de mayo, las fuerzas militares y el gobierno lograron retomar el control de La Planta donde un grupo de presos, algunos de ellos armados, se mantuvieron amotinados por 20 días.

El proceso de toma del penal se inició luego que unos 1.683 reos accedieron a salir de recinto para ser trasladados, bajo fuerte custodia, a otros penales.

La Planta se mantuvo en tensa situación desde el 27 de abril luego de que las autoridades tomaron los alrededores del penal tras frustrar un intento de fuga masiva que planeaba hacer un grupo de presos a través de un túnel que había sido cavado desde el interior de la cárcel.

Entre fines de abril e inicios de este mes las autoridades realizaron varios traslados de reclusos, pero un grupo se resistió a salir.

De acuerdo con estimaciones de la organización Observatorio Venezolano de Prisiones, en La Planta había una población penal de 2.600 reclusos pese a que el centro fue construido para 350.

En Venezuela existen 33 penales que tienen unos 47.000 reclusos, de acuerdo con registros oficiales, pero fueron diseñados para albergar sólo a 12.000 personas.

En los hacinados penales venezolanos operan bandas que rivalizan por el control de los pabellones, el comercio de armas y drogas que guardias corruptos venden a los reclusos.

Durante 2011 hubo 560 muertos en los penales venezolanos, cifra que supera a la de 2010 cuando se registraron 476 asesinatos.