Alex Sardi comenzó a trabajar como voluntaria del Centro Hispano, una organización de Frederick sin fines de lucro, doblando ropa y atendiendo llamadas telefónicas.

Sardi, estudiante universitaria de 19 años que cursa las carreras de español e historia del arte en el Hood College, progresó y ahora enseña inglés y a llenar los formularios para pedir becas.

Al ingresar a la universidad en Boston, pronto se dio cuenta de que la secundaria no la había preparado para el nivel en que había sido admitida.

En su afán por ponerse a la altura de las necesidades, Sardi pasó horas con tutores y practicando sus conocimientos de español cada vez que pudo, relata.

Este año se pasó al Hood College y empezó a trabajar en el Centro Hispano, adonde la gente, en su mayoría de Centroamérica y México, va para aprender inglés o pedir asesoría acerca de cómo solicitar empleo.

Hablando con ellos no solo mejoró su gramática en español sino que le permitió ganar confianza, una barrera que siempre hay que superar para llegar a ser fluido en otro idioma, cuenta la joven.

Las historias que había escuchado en los seis meses previos sobre las vidas de los inmigrantes que conoció y sus padecimientos diarios le despertaron el interés en las políticas y las leyes relacionadas con la inmigración, indicó Sardi.

En el condado de Frederick, por ejemplo, considera que la campaña del comisionado para declarar el inglés lengua oficial es una medida punitiva que no ayuda en nada a que los inmigrantes aprendan inglés más rápidamente.

"Sospecho que la gente que escribió esa ley no sabe lo duro que es hablar inglés en forma fluida", dijo la estudiante.

Muchas de las personas que conoció le escaparon a una pobreza absoluta en sus países, indicó Sardi. A menudo trabajan turnos largos por sueldos bajos. No tienen demasiado tiempo para aprender inglés y el dinero que les sobra lo ahorran para enviárselo a sus familiares en sus países de origen, que es la razón por la que emigraron a los Estados Unidos.

"No sé por qué los políticos quieren hacer que les resulte más difícil ser buenos ciudadanos", expresó Sardi.

Quienes asisten a las clases de inglés o sobre la ciudadanía en el Centro Hispano --las cuales son gratis, excepto por el costo de los materiales-- se sienten agradecidos por esos servicios, indicó.

"Lo ves en sus rostros, son muy agradecidos", manifestó. "Poder ver a esa gente que vas a ayudar es sin duda lo más reconfortante de todo".

A medida que aumenta la población de inmigrantes del condado de Frederick, organizaciones como el Centro Hispano ofrecen una importante ayuda en el proceso de transición, expresó.

"Creo que el Centro es un lugar estupendo, que habría que expandir", afirmó.