La campaña electoral para las legislativas francesas, que se disputarán en primera y segunda ronda los próximos 10 y 17 de junio, comenzó hoy con cerca de 6.600 candidatos para los 577 escaños de la Asamblea Nacional, en la que la derecha va a intentar recuperar la fuerza perdida en las presidenciales.

Catorce días después de que se cerrara la batalla por la jefatura del Estado, que alzó a François Hollande en sustitución de Nicolas Sarkozy, los socialistas buscan una mayoría que no obstaculice la puesta en marcha de su programa de gobierno.

Los últimos sondeos difundidos hoy por los medios galos dan una ventaja a la izquierda en su conjunto, con entre el 45 y 46 por ciento de los votos, frente al 32 y 33 por ciento que iría a la derecha y entre el 12 y 16 por ciento que acapararía el ultraderechista Frente Nacional (FN), no representado por el momento en esa cámara.

No obstante, el riesgo de tener una mayoría "en guerra" contra el actual Ejecutivo socialista, según señaló este fin de semana el presidente del centrista MoDem, François Bayrou, es "real" y supondría una catástrofe, dado el clima de enfrentamiento actual entre ambos bandos.

No contribuyen a calmar los ánimos las declaraciones del secretario general de la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), Jean-François Copé, que pretende "conseguir el mayor número posible de diputados para evitar lo irreparable", que a su juicio queda ilustrado en medidas como la vuelta a la jubilación a los 60 años.

Como tema de fondo, al igual que en las presidenciales, figura de forma destacada la crisis económica de la zona euro, con la promesa electoral de Hollande de renegociar el tratado europeo, que en cualquier caso necesitará una mayoría cualificada para poder ser ratificado.

Estos comicios, menos espectaculares que los presidenciales pero decisivos también para dibujar el nuevo mapa político de Francia en el próximo quinquenio, llegan este año con una emoción añadida, la de ver la suerte de los ministros que se presentan y que, si no son elegidos, están llamados a abandonar el cargo.

Así lo ha establecido el nuevo jefe de Gobierno, Jean-Marc Ayrault, en una advertencia que le podría costar el título a 25 de los 34 ministros que han dado ese paso, entre ellos la de Cultura, Aurélie Filippetti, el de Economía, Pierre Moscovici, o el de Agricultura, Stéphane Le Foll.

El 40 por ciento de quienes aspiran a un escaño son mujeres y entre ellas una acapara la atención: la presidenta del FN, Marine Le Pen, protagonista de un duelo muy mediático, ya que el líder del Frente de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, ha decidido presentarse la misma circunscripción.

Aunque Le Pen acapara allí las intenciones de voto en la primera vuelta, con el 34 por ciento frente al 29 por ciento de Mélenchon, en caso de tener que elegir entre uno u otro en la segunda los votantes se decantarían por el izquierdista, con un apoyo del 55 por ciento.

"Durante las presidenciales ese instituto (demoscópico) nos ha colocado al mismo nivel que Mélenchon y al final yo llegué siete puntos por delante", ha recordado Le Pen, que espera lograr para su partido un nuevo hito histórico que se sume al del 17,9 por ciento logrado el 22 de abril en la primera vuelta de los comicios por la jefatura del Estado.

Los medios, no obstante, se han fijado también en otra mujer recién llegada al panorama político, la actriz de cine pornográfico Céline Bara, con más de 180 películas a sus espaldas y la aspiración de tener voz propia en la Asamblea como representante del Movimiento Ateo y Libertino (MAL).

El expresentador del tiempo Patrice Drevet, que se presenta en la circunscripción de los Pirineos Atlánticos en nombre del Partido Radical, pone otra de las notas de color de esta campaña para la primera ronda, que se cerrará el próximo 9 de junio.