El danés Thomas Vinterberg llegó hoy a Cannes con "Jagten" ("The hunt") una dura y realista historia sobre las falsas acusaciones y las traiciones, en una especie de "antítesis" de su filme más famoso, "Festen" ("Celebración"), en la que destaca la interpretación de Mads Mikkelsen.

Vinterberg explicó en la rueda de prensa de presentación del filme que, aunque inspirado en varias historias reales de presuntos abusos sexuales, especialmente en una que ocurrió en Noruega a comienzos de los noventa, es una película "totalmente de ficción".

En "Jagten", una niña de tres años se inventa una falsa acusación de abuso sexual, sin saber de qué habla, contra uno de sus profesores de la guardería, que es además el mejor amigo de su padre.

La situación entra en una absurda espiral de acusaciones contra el profesor, Lucas, al que da vida Mikkelsen, y al que casi todos sus amigos y vecinos dan inmediatamente la espalda aún sin existir pruebas en su contra.

Lo que interesó a Vinterberg es cómo para esa niña la "fantasía de que algo le ha pasado, se convierte en parte de sus recuerdos" y todo por querer satisfacer a sus padres.

"Hay una convicción de que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Pero es falso. Lo que nosotros decimos en la película es que la gente a veces miente, incluidos los niños", explicó Vinterberg, si bien quiso dejar claro que en los casos de abusos "los niños son siempre las víctimas".

El realizador consigue crear una enorme tensión que crece según aumentan los problemas para el profesor, que pasa de tener una vida aparentemente idílica a ser perseguido de manera irracional por todo el mundo.

"Sabemos que hay muchos casos de pederastia, pero también de acusaciones en falso", señaló por su parte Mikkelsen, para quien lo interesante de la historia está en cómo "en la sociedad actual, en un pequeño grupo de amigos, todo puede cambiar totalmente y de repente".

En la película, Lucas "es un adulto inocente víctima de una caza de brujas", resaltó Mikkelsen, para quien su personaje al principio no sabe decir que no y es eso lo que le causa los problemas.

Frente a Mikkelsen, la película se sostiene por la brillante interpretación de la pequeña Annika Wedderkoopp, a quien el director no le contó todos los detalles de lo que le ocurría a su personaje, lo que no es óbice para que lo interprete con toda la vulnerabilidad que requiere.

Las falsas palabras de esa niña se extienden por el pueblo "como un virus", resaltó Vinterberg. "Con internet, el mundo se ha convertido en un pequeño pueblo donde proliferan los rumores. Pero lo que cuenta en el filme es el amor entre los personajes y el hecho de que intenten acercarse de nuevo pese a los malentendidos".

Unas palabras del director que contrastan con el final de la película, que deja "muchas puertas abiertas" para que sea el espectador el que decida su interpretación.

Una historia que, al igual que "Festen", muestra un lado sombrío de Dinamarca, pese a que el realizador afirmó hoy que en su país la mayor parte de la gente es feliz.

Y una película con la que Vinterberg ha querido comenzar una nueva etapa en su carrera como realizador, muy lejos del estilo que le dio a conocer con "Festen". "En estos momentos hago películas de las que me siento muy orgulloso".