Grupos de seguidores y de oposición al régimen sirio libraron enfrentamientos callejeros durante la noche en la capital libanesa, dejando por lo menos dos muertos y 14 heridos, en un desbordamiento del conflicto en Siria hacia el país vecino.

Algunos habitantes de Beirut no dejaron que sus hijos fueran a la escuela tras la lucha, una de las peores escenificadas en los últimos cuatro años en la capital libanesa.

Individuos armados dispararon granadas cohete y utilizaron ametralladoras durante los choques que duraron más de cuatro horas.

Las calles estaban el lunes más tranquilas pero algunas tiendas continuaban cerradas.

Los hechos de violencia en el vecindario de Tariq Jadidah, predominantemente suní, estallaron horas después del asesinato a tiros de un clérigo antisirio y su escolta en un puesto de control en el norte de Líbano, en un incidente que exacerbó de inmediato las tensiones.

Las autoridades consideraban posible una intensificación de la violencia para el lunes en el norte debido al funeral del clérigo suní Sheik Ahmed Abdul-Wahid y su escolta.

Individuos armados que portaban fusiles automáticos demandaban a coro la caída del régimen sirio en Baireh, donde el clérigo será sepultado durante el día.

Debido a los temores de un posible deterioro de la situación, cuatro países del golfo Pérsico — Kuwait, Qatar, Bahréin y Emiratos Arabes Unidos — advirtieron a sus ciudadanos que suspendan sus viajes a Líbano.

Los enfrentamientos en Líbano ponen de relieve que el derramamiento de sangre en Siria, donde el régimen del presidente Bashar Assad reprime la revuelta en su contra, tiene potencial para atizar la violencia al otro lado de la frontera.

Líbano exhibe una división política frágil precisamente en torno a la situación de Siria.

Líbano y Siria comparten una compleja red de vínculos y rivalidades políticas y sectarias, las cuales son fácilmente inflamables. La semana pasada, los enfrentamientos desatados por la crisis en Siria dejaron al menos ocho muertos y decenas de heridos en la ciudad de Trípoli, en el norte del país.

La revuelta en Siria empezó hace 15 meses y hay temores de que los disturbios puedan derivar en un conflicto regional entre países vecinos. Naciones Unidas calcula que el conflicto ha dejado más de 9.000 personas muertas desde marzo de 2011.

Los enfrentamientos en Beirut amainaron alrededor de las 4 de la mañana del lunes luego de que hombres armados en contra del régimen sirio tomaran el control de los cuarteles generales del Partido Movimiento Arabe, que está a favor del gobierno sirio.

Hay diversos partidos políticos libaneses que son grupos duros a favor del régimen en todos niveles, lo mismo que un profundo odio contra el presidente Bashar Assad.