Al igual que muchos griegos que se quedaron sin empleo por el desplome de la economía del país, a Dimitris Spachos se le hace más fácil hablar de los problemas de su país que de los propios.

Enormes deudas acumuladas durante décadas hicieron caer al país en una recesión tan profunda que todos los días se cierran 200 negocios y se pierden 900 empleos. Las elecciones de este mes no lograron formar un nuevo gobierno, y los griegos votarán otra vez en junio. Mientras tanto, la vida para la mayoría continúa empeorando.

La indigencia es el rostro más visible de la desesperación en Grecia y ha aumentado casi 25%, según una oficina de ayuda gubernamental. La cifra incluye a más personas con antecedentes tradicionalmente estables, como los graduados universitarios.

"Cada día veo más personas durmiendo en la calle", dice Spachos, de 72 años. "Ni siquiera pueden asear su ropa o a ellos mismos... Me preocupa".

Esos problemas han derivado en un aumento generalizado en la depresión. Según oficinas de salud y ayuda del Estado, las tasas de suicidio, farmacodependencia y depresión han aumentado de 20 a 25% desde que la crisis financiera golpeó a la nación a finales de 2009.

Spachos, quien se ha quedado con diferentes amigos en meses recientes, dice que muy pronto podría unirse al grupo de gente sin hogar. Médico de profesión, no puede costear su jubilación y encontró empleo como camillero en un hospital. Pero conforme aumentaban los agobios de Grecia, también lo hacían los de Spachos, y perdió su empleo, y luego otros dos, uno como jardinero y otro como cuidador de un terreno.

Ahora que no tiene trabajo ni casa, acude en la semana a una cocina municipal donde come sopa en un tazón de plástico, una gruesa rebanada de pan y un plátano.

"Me da vergüenza estar aquí", dice Spachos, con los ojos llenos de lágrimas. "Mi corazón está partido".

En los últimos tres años, el desempleo prácticamente se ha duplicado y Grecia perdió más del 10% de su producción económica.

Casi 320.000 personas perdieron sus empleos en el año que terminó en febrero, empujando la tasa de desocupación a 22%. Los 3,8 millones de empleados que tiene el país están sosteniendo a 4,5 millones que no trabajan: 1,1 millones oficialmente desempleados y 3,4 millones considerados financieramente inactivos.

"Los griegos saben luchar, por eso tal vez las cosas mejoren en un par de años", agrega Spachos, mientras abre su camisa para mostrar la cicatriz de una cirugía para implantarle un marcapasos. "Pero no estaré por aquí para verlo".