El vigente campeón olímpico Saúl Craviotto ha dicho hoy a EFE que le tiene "ganas" al inglés Edward McKeever, que hoy le ha derrotado en la final de la I Copa del Mundo 2012 de Piragüismo, y ha añadido que si en esta ocasión le ha ganado por poco, en JJOO será la "revancha".

Craviotto ha reconocido haber acusado el cansancio "más físico que mental" tras unos días en los que ha tenido que someterse al control nacional y el preolímpico, agravado por las circunstancias de oleaje en las que afirma que él es "inferior" al resto en cuanto al equilibrio.

"He pasado un estrés psicológico muy fuerte y he llegado bastante tocado aquí", ha dicho el catalán, que afirma "abiertamente" que ha sido "culpa" suya el octavo puesto del K-2 200, en el que junto a Carlos Pérez Rial aspiraba a medalla y también a obtener la clasificación olímpica.

Craviotto, que había remado veinte minutos antes la final de K-1 200 en la que fue plata, ha manifestado que ha llegado "muy tocado" a la salida. "Qué iba a hacer", ha apuntado con una reveladora sonrisa al recordar el momento del calentamiento en el que, sintiéndose ya mal, intentaba animar a su compañero con frases como "Tranquilo, estamos fuertes, podemos con ellos".

"Tenía esperanzas en que diez minutos pudiera recuperar, lo hice un poco pero no lo suficiente", ha subrayado el palista, que ve un "milagro" lograr el pase para Londres tras quedar tercero. "Si hubiera quedado cuarto la plaza hubiera corrido y no hubiese ido a los Juegos, y aquí se ha visto claramente que lo merecía, al igual que el K-2 1.000 y todas las embarcaciones que estábamos en esta situación".

Sobre McKeever, ha rememorado los duelos que viene manteniendo con él en los últimos años, entre los que se ha incluido un "pique" que ha motivado un mano a mano entre ambos coincidiendo con la estancia de ambas selecciones para entrenarse en Sevilla.

Tras superar la prueba del Preolímpico, ha concluido: "Creo que ya estoy blindado mentalmente para lo que venga. En Londres ya puede tronar, nevar, hacer el viento que sea que voy con muchísimas ganas y sin miedo a nadie".

"En cada competición la liábamos", ha recordado Craviotto al repasar todas las anécdotas y peripecias que junto a Pérez Rial ha superado en este ciclo olímpico, si bien ha afirmado con rotundidad que la "amistad y el vínculo" creado entre ambos y su entrenador, Miguel García, es algo que "ya no lo desmonta nadie, y nunca se va a romper".