La milicia fundamentalista islámica somalí Al Shabab se ha atribuido los dos ataques que el sábado acabaron con la vida de al menos 8 personas e hirieron a otras 9 en Mogadiscio.

A través de un comunicado publicado en su página web, Al Shabab -que el pasado febrero anunció su unión formal con la red terrorista Al Qaeda- puntualizó que el primero de los ataques, que mató a cuatro soldados y un civil en el distrito de Gubadley, iba dirigido contra la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM).

Según el texto, que cita al portavoz militar de Al Shabab, Abdulaziz Abu Musab, ese atentado acabó con la vida de "varios soldados de AMISOM" y destruyó un camión, aunque la milicia no precisó los números.

En cuanto al ataque con granadas en el céntrico mercado de Bakara, antiguo feudo de Al Shabab en Mogadiscio, los radicales dijeron haber actuado en respuesta a lo que consideraron un saqueo de las tropas del Gobierno Federal de Transición (GFT).

Sin embargo, las tropas gubernamentales se encontraban en el mercado para destruir edificaciones ilegales.

Fuentes militares y de los servicios de emergencia confirmaron ayer a Efe que al menos 8 personas -6 militares y 2 civiles- habían fallecido y otras 9 personas habían resultado heridas en los dos ataques mencionados.

Abu Musab apuntó que Al Shabab continuará llevando a cabo este tipo de ataques mientras las fuerzas multinacionales de AMISOM (integradas por soldados de Uganda, Burundi y Kenia) y las tropas etíopes sigan en territorio somalí.

Aunque el pasado agosto Al Shabab anunció su retirada del frente de Mogadiscio, los radicales continúan cometiendo atentados en la capital somalí de forma rutinaria.

Los atentados tuvieron lugar a pesar de la fuerte seguridad que el Gobierno había desplegado en la ciudad para proteger la conferencia que 135 ancianos de las tribus del país mantienen en Mogadiscio para ratificar la futurible Constitución Federal de Somalia.

Al Shabab, que controla zonas del centro y sur de Somalia, combate al internacionalmente respaldado GFT somalí, a las fuerzas multinacionales de AMISOM y, desde principios de año, también al Ejército de Etiopía con el fin de instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos permanente desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra tribales y bandas de delincuentes armados.