El representante de Unicef en Uruguay, Egidio Crotti, alertó hoy de que bajar la edad de imputabilidad penal para resolver los problemas de inseguridad que vive el país es una opción "muy simplista" y "peligrosa" porque coloca a la adolescencia "como un enemigo público".

Crotti se refirió así en una entrevista con Efe al proyecto de la oposición de convocar un referéndum para rebajar de los 18 a los 16 años la edad penal y endurecer la Justicia juvenil.

Ese proyecto recabó más de 350.000 firmas ciudadanas, muchas más de las necesarias, y nació tras años de quejas por el paulatino empeoramiento de la seguridad pública tras la severa crisis económica de 2002.

A raíz de aquel traumático episodio, que llevó a mucha gente a la marginalidad, aparecieron prácticas delictivas violentas e inusuales en Uruguay, vinculadas sobre todo al consumo de pasta base entre la población más joven.

Además, las constantes fugas y la mala gestión en los escasamente vigilados centros de detención para menores alertaron a la ciudadanía y despertaron una sensación de impunidad y de que la mano de la policía y la justicia es demasiado blanda.

"Como representante de Unicef, es importante recordar que la delincuencia es un problema complejo", indicó Crotti, al recalcar que bajar la edad penal "es una opción muy simplista".

Según dijo, lo que más le preocupa de una medida de este tipo, que de acuerdo con las encuestas cuenta con el apoyo de dos tercios de la población, es que pone al adolescente "en el imaginario colectivo como un enemigo".

"En todas las sociedades, siempre manejadas por viejos, hay miedo a la adolescencia. Eso es algo normal, pero cuando se transforma en una criminalización automática de los adolescentes, particularmente -no nos engañemos- de los adolescentes pobres de los medios periféricos urbanos, eso es peligroso", razonó.

En la sede de Unicef en Montevideo, Crotti recordó que parte del problema en Uruguay es de "percepción", ya que éste sigue siendo uno de los países más seguros del continente.

"Una cosa son los datos, otra cosa la percepción sobre seguridad ciudadana", indicó.

Sin embargo, "muchas veces la percepción se transforma también en realidad, y desde la responsabilidad política uno no puede decir que es solo una percepción y no la verdad. Por eso es un fenómeno complejo", explicó.

Según el Poder Judicial uruguayo, tan sólo el 4,5 % de los delitos, incluidos los asesinatos, son cometidos por menores.

En el primer trimestre de 2012 se cometieron en Uruguay 88 asesinatos, por lo que estadísticamente menos de cuatro de ellos habrían sido perpetrados por adolescentes.

Crotti explicó que "entre esos 88 asesinatos hubo 12 casos de muerte por violencia doméstica y 17 por riñas espontáneas. Pero sólo relacionan la violencia con los menores".

"La relación que existe en Uruguay entre la percepción masiva de la inseguridad y el papel de los adolescentes no está sostenida por ningún dato empírico serio", denunció el funcionario, que se quejó de cómo se informa sobre la inseguridad y de la existencia de noticias "malintencionadas".

Por ejemplo, lamentó que se diga que en Uruguay la edad penal son 18 años, cuando en realidad existe un sistema de responsabilidad penal juvenil que va de los 13 a los 17 años.

"Hay que hacer un análisis de otro tipo, como pensar en prevenir el delito, ver qué sucede con las economías ilícitas, o qué política se tiene ante el consumo problemático de drogas", propuso.

Crotti pidió además en nombre de Unicef que un asunto tan sensible e importante se debata "con menos interferencias político-partidarias" y "más cuidado" a la hora de usar en el debate "lo que son las respuestas de sensibilidad normal de la gente frente a hechos particularmente graves".

El funcionario se refirió así a la manifestación que se llevó a cabo el pasado lunes frente a la sede presidencial uruguaya pidiendo justicia y seguridad tras el asesinato a sangre fría del trabajador de un restaurante, padre de cinco hijos, aparentemente cometido por un menor de 17 años.

"Está muy bien que la sociedad se movilice buscando mayor seguridad", pero "lo malo es cuando se basa en reacciones emocionales de la gente", manifestó.

"Una vez que se desencadena el sistema de criminalización de una parte de la población, es difícil dar marcha atrás", concluyó Crotti.