El presidente estadounidense, Barack Obama, partió hoy de su residencia de descanso de Camp David, sede de la cumbre del G8, tras una última reunión bilateral con la canciller alemana, Angela Merkel, antes de dirigirse a la cumbre de la OTAN de Chicago.

El mandatario, anfitrión de esta cumbre con los líderes de las potencias industrializadas más Rusia, abandonó en helicóptero los parajes boscosos de Camp David para volar en el Air Force One rumbo a Chicago.

Antes se reunió en la cabaña presidencial con Merkel durante unos 45 minutos, en los que los dos mandatarios previsiblemente trataron los problemas de la Eurozona, que han marcado los dos días de reuniones.

EE.UU. ha reiterado en varias ocasiones que los países con espacio fiscal deben tomar medidas para estimular el crecimiento y evitar que los recortes retrasen la recuperación.

Estados Unidos y Alemania tienen visiones divergentes en algunos puntos sobre cómo hacer frente a la crisis de la Eurozona y evitar que los problemas de Grecia, Portugal o Irlanda se extiendan a otras economías de más calado, como España o Italia.

Obama viaja con su esposa Michelle a la cumbre de la OTAN, que tendrá lugar mañana y el lunes y reunirá a delegaciones de unos 60 países para discutir asuntos como la transición en la guerra en Afganistán o el sistema de defensas anti-misiles en Europa.

Chicago ya ha comenzado a recibir a los mandatarios de la Alianza con estrictas medidas de seguridad y en medio de protestas que tienen lugar desde el viernes y podrían ser más multitudinarias a partir de mañana.

Tres activistas han sido detenidos y acusados de cargos de terrorismo la víspera del inicio de la cumbre por presuntamente querer atentar con cócteles Molotov contra el cuartel general de la campaña para la reelección del presidente Obama, la casa del alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, y otros edificios.